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El Coto brinda homenaje a Tonda, Yayo González, Arconada y Ángel González

San Nicolás loa la misión y la “huella imborrable” del doctor gijonés y los tres religiosos en Burundi

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Misa en El Coto por los misioneros de Burundi Ángel González

“Los supervivientes de Burundi cada vez somos menos y más estropeados”. Con estas palabras comenzaba ayer la eucaristía Fernando Fueyo en la parroquia de San Nicolás de Bari, en El Coto, que sirvió como homenaje y recuerdo en del médico José Fernández Tonda, y de los sacerdotes Ángel Eladio González “Yayo”, Germán Arconada, y Ángel González, fallecidos los cuatro a lo largo del último año. “Todos han dejado una huella imborrable”, confesó Fueyo, acompañado de un nutrido grupo de sacerdotes.

El agradecimiento a su gran trabajo en Burundi fue el motivo que reunió a medio centenar de personas en la iglesia de El Coto, entre cuyos asistentes se encontraban Ángela Huergo, viuda del doctor Tonda y sus cuatro hijos, así como el hermano y la cuñada de Yayo González. Entre los feligreses se contaban también otros participantes de la misión en el país africano, como Luis Barnedo, el primer médico enviado por Médicos Mundi y quien recogió el premio Príncipe de Asturias a la Concordia en el año 1994.

A pesar de que en un principio la eucaristía iba a ser oficiada por el párroco de San Pedro, Javier Gómez Cuesta, fue finalmente Miguel Menes quien se encargó de celebrarla, hombre que también conoce las misiones de primera mano tras haber estado trabajando en Burundi cinco años. No obstante, fue Fueyo quien en todo momento llevó las riendas de la misa presentando al inicio a todos los familiares presentes y compartiendo durante la homilía palabras de agradecimiento, anécdotas y recuerdos sobre los cuatro hombres que se honraban. “‘Yayo’ era para mí como un hermano”, describió el párroco. Y añadió: “era muy condescendiente conmigo, aceptó incluso el nombre “El Molinín’ para un campo de fútbol en Burundi siendo como era acérrimo seguidor del Oviedo”. A Ángel González, “El Pequeño”, lo definió como “el experto en Kirundi (idioma del país africano)”, y aseguró que gracias a eso y a su trabajo “había pasado a la historia de la misión”. Arconada, el único de los cuatro que no era asturiano, originario de Carrión de los Condes, era “el enlace ideal para los proyectos en Burundi”, tal y como lo describió Fueyo, para terminar su intervención hablando del doctor Fernández Tonda, quien “encontró en Burundi la manera de cumplir su sueño de trabajar y ayudar en África”.

Frente al altar se colocaron, a modo de ofrenda, diversos objetos con valor sentimental como el libro “No te olvides de Burundi” o un crucifijo artesanal hecho en la misión.

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