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El relato de una gijonesa en Haití tras el asesinato del presidente: "Hay mucho desconcierto y tiros"

Isabel González viajó con sus hijos a Haití para visitar a su marido, trabajador de la Embajada española, y vive con incertidumbre el magnicidio que ha conmocionado al país

Isabel González Sánchez, en un restaurante de Puerto Príncipe, en Haití, dos días antes del asesinato de Moïse y el inicio de los tiroteos.

Lo que iban ser unas vacaciones tranquilas en el Caribe se ha convertido en una situación de incertidumbre y angustia para la familia de la gijonesa Isabel González Sánchez, recluida en casa de su marido, trabajador en la embajada española en Haití, desde el asesinato a tiros del presidente del país, Jovenel Moïse el pasado miércoles. “Estamos impactados por todo lo ocurrido, hay mucho desconcierto y desde que ocurrió el magnicidio se escuchan tiros y no hay nadie por las calles a partir de la tarde”, relató González, en conversación telefónica con este periódico, desde Puerto Príncipe.

Aprovechando el verano, Isabel González se fue con sus dos hijos, de 8 y 10 años respectivamente, a visitar a su marido, y padre de sus niños, hasta Haití para pasar unos días en familia para luego poner rumbo hasta la República Dominicana el próximo día 17. Ahora, todo son dudas, pues la frontera entre ambos países permanece cerrada desde la muerte de Moïse a manos de un grupo de mercenarios. “Al principio lo vivimos con mucho estrés y agobio, porque estamos aquí con nuestros dos hijos, y nadie sabía cómo iba a reaccionar el país, si con revueltas o una guerra civil ante este golpe de estado”, reflexionó la gijonesa, que lo primero que hizo fue tranquilizar a familiares y amigos que se interesaron por ellos cuando supieron de la noticia. “Ahora parece que está más tranquilo todo, se escuchan menos disparos”, confesó a este periódico sobre las ocho y media de la tarde, hora española.

Agujeros de bala en una de las casas donde se parapetaron los asesinos del presidente de Haití.

Isabel González confía en que la situación se vuelva a normalizar tras la detención de al menos dieciocho personas que formaron parte del comando que asaltó la residencia presidencial de Moïse, en el barrio de Pelerin, una zona elevada de Puerto Príncipe, a unos tres kilómetros de la vivienda del marido esta gijonesa. “Desde el primer momento se recomendó a todo el mundo que permanecieran en sus casas y que no salieran, y así hemos hecho. Escuchamos los disparos, pero todo el conflicto ocurrió en el centro, en la zona baja de la ciudad”, describió.

La evolución favorable de la mujer de Moïse, Martine Moïse, trasladada a Florida tras resultar herida en el asalto, la conocen también a través de los medios de comunicación. Poco a poco van saliendo del desconcierto en el que todo el país se ha visto sumido en los últimos días. “En la embajada española también están igual, en alerta por lo que pueda pasar y pendientes de qué va a suceder, si se reabre o no la frontera con República Dominicana y si todo se calma en las calles”, explicó González. A su juicio, “los haitianos no quieren conflictos, solo buscan comer y vivir, porque los pobres ya tienen bastante”. Ahora, están pendientes de poder salir el próximo día 17 y que todo lo ocurrido quede “en un susto” para ella y su familia.

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