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Edificios contra el cambio climático

El arquitecto Daniel González Prieto analiza en su tesis el impacto medioambiental de construcciones asturianas: “La eficiencia puede ser nociva”

Daniel González Prieto y Yolanda Fernández Nava, en el campus universitario de Gijón. | Ángel González

Daniel González Prieto y Yolanda Fernández Nava, en el campus universitario de Gijón. | Ángel González

Construir edificios que contribuyan a frenar el cambio climático no sólo es viable sino también necesario. Esa es la premisa que defiende el arquitecto gijonés Daniel González Prieto, que acaba de doctorarse cum laude por su tesis “Sostenibilidad y perspectivas de desarrollo en edificios de bajo consumo en Asturias”, una investigación, que, a modo de resumen, estudia el impacto medioambiental de varias construcciones durante toda su vida útil y relaciona este impacto con criterios económicos para minimizarlo. La conclusión es que en base a los edificios estudiados sería posible reducir a la mitad la emisión de gases de efecto invernadero en el sector de la construcción en la región y así diseñar inmuebles menos contaminantes. “Conseguir viviendas más eficientes en lo energético solo es el primer paso”, apunta el especialista.

La investigación del arquitecto fue dirigida por la profesora de Tecnologías del Medio Ambiente Yolanda Fernández Nava, del grupo de Investigación de Ingeniería Ambiental de la Universidad de Oviedo. El trabajo parte de la base de que el sector de la construcción supone en la Unión Europea el 40 por ciento de la energía consumida y de que el 36 por ciento de los gases de efecto invernadero en el espacio europeo proceden de los edificios, siendo las viviendas y las oficinas las estancias que más electricidad consumen. Una electricidad, que lógicamente, en función de su forma de producción será más o menos contaminante. El trabajo estudia además los efectos de directrices que desde la Unión Europea se están dando para lograr una mayor eficiencia energética, por ejemplo, primando las energías renovables por delante de los combustibles fósiles.

“Tener viviendas que consuman menos no significa que medioambientalmente sean sostenibles”, asegura González Prieto, que en base a las anteriores ideas, ha desarrollado su tesis. Durante todo este proceso ha estudiado diferentes viviendas asturianas en base a 13 impactos medioambientales diferentes. Entre estos impactos, se cuentan el nivel de ecotoxicidad, la cantidad de dióxido de carbono que emiten o el número de sustancias inorgánicas respirables que se originan teniendo en cuenta los materiales que forman los edificios y los sistemas energéticos que se instalen (paneles solares y bombas de calor), así como el efecto de las políticas energéticas de energía y clima que se están planeando para España con el horizonte temporal 2030.

La tesis abarca toda la vida útil del edificio, desde la extracción de materias primas, la producción, la distribución, el uso del edificio y, por último, el final de su vida útil en función de la cantidad de materiales que pueden reciclarse. Entre los inmuebles analizados se cuenta el edificio de Cristasa, sede de varias oficinas en La Calzada, para el que se propusieron diferentes mejoras en la envolvente y en las instalaciones.

Lo que González Prieto sostiene es que no es lo mismo lograr la eficiencia energética que la sostenibilidad medioambiental, ya que lo primero “solo es una pequeña parte” de lo segundo. Como ejemplo, el experto pone a su ciudad. “Solo hay que darse una vuelta por Gijón y ver la cantidad de edificios que están mudando la fachada”, señala el especialista, siempre atento a este tipo de transformaciones. “Con muchas de esas actuaciones se va a rebajar la factura de la luz, pero no se está analizando si los materiales empleados son medioambientalmente sostenibles o no”, prosigue González Prieto. “Por eso, es importante relacionar la economía con el medio ambiente, porque puede haber una eficiencia que sea nociva”, matiza el arquitecto en referencia a la otra vertiente de su tesis, que se centra en criterios económicos para tratar de dar con la fórmula encaminada a que la construcción sea respetuosa con el medio ambiente y también con el bolsillo.

La tesis del arquitecto gijonés es innovadora en su sector y en parte ha sido publicada en diferentes revistas científicas durante las últimos meses. Con 31 años y estudio en Somió, González Prieto tiene una carrera prometedora y no le faltan oportunidades laborales. Formado en la Universidad Politécnica de Madrid, tiene experiencia laboral en Alemania y fue profesor de la Universidad de Oviedo de Ingeniería Industrial con solo 26 años. Ahora, ya como doctor, da otro salto más en su carrera profesional, que no para de sumar éxitos.

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