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Un centro a la espera de ampliación

La Facultad de Enfermería negocia alquilar aulas de la Laboral tras no poder trasladarse por completo

La falta de espacio en su sede y el parón de la ampliación de Cabueñes, que incluye la Escuela, se quieren suplir con un acuerdo de última hora

Facultad de Enfermería de Gijón.

Facultad de Enfermería de Gijón. Ángel González

Paliar la falta de espacio sumando una segunda sede. La Facultad de Enfermería sigue buscando soluciones para afrontar el próximo curso viendo que el parón de las obras de Cabueñes aplazará aún más la ampliación de su escuela. El centro, que tras solicitar un traslado temporal a la Laboral se topó con la negativa del resto de facultades, estudia ahora con el Sespa y la Universidad de Oviedo alquilar algunas aulas sin uso del histórico edificio para poder derivar allí a partir de septiembre a parte de su alumnado. Las negociaciones, que llevan meses en marcha, tendrán que cerrarse este mismo mes –agosto no es lectivo en el sector educativo–, y apuntan ahora a que Enfermería tendrá que reorganizarse para usar ambos espacios.

Los responsables de la Facultad ya mostraron su visto bueno a usar parte de la Laboral. Según explicaron fuentes de la escuela a este diario, de hecho, mudarse al gran complejo lleva años en su lista de peticiones, porque entienden que reunirse en el mismo edificio con otros grados de la Universidad potenciarían el ambiente estudiantil. Esperaban que el parón de las obras del Hospital de Cabueñes, que incluyen en su plan funcional una nueva escuela mucho más amplia, pudiese acelerar el proceso. Parte del profesorado, de hecho, cree “más lógico” que la Facultad se integre del todo y de manera definitiva en la Laboral. Sin embargo, el resto de grados integrados en el complejo entienden que no hay espacio suficiente para asumir un nuevo grado, una visión que no comparten los docentes sanitarios, acostumbrados a vivir en una escuela que, a su juicio, “se ha quedado pequeña hace ya años”.

El traslado completo de la facultad es una opción prácticamente ya descartada tanto por el Sespa como por la Universidad, pero ambos entes, que sí se han reunido con la junta directiva de Enfermería para visitar el entorno de la Laboral en las últimas semanas, negocian la posibilidad de ceder, bajo régimen de alquiler, algunas aulas vacías de su complejo, lo que supondría un menor trastorno para el resto de grados. No servirá para ganar los metros cuadrados suficientes como para reagrupar a todos alumnos, pero sí ayudará, al menos, a trasladar a parte de sus estudiantes y aliviar su sede principal. De salir adelante, y en principio el trámite solo está a la espera de que el Sespa lo autorice, la Facultad se dividiría en dos y aglutinaría la mayor parte de sus clases en su sede principal.

La idea que se baraja ahora es derivar a la Laboral a los alumnos de primer curso, que siempre es el grupo más concurrido y con mayores tasas de presencialidad. El cambio permitiría reorganizar el edificio principal para agrupan a los otros tres niveles, que previsiblemente durante el curso que viene todavía tendrán que cumplir en parte medidas de seguridad contra el coronavirus.

La Facultad de Enfermería, fundada en 1975, lleva años en pleno proceso de crecimiento y esperando por una ampliación de Cabueñes que no se acaba de concretar. Ahora, con unos 70 egresados por curso y más de 200 alumnos en el grado, sus responsables entienden que necesitan una medida paliativa para poder seguir funcionando y para potenciar algunas de sus estrategias docentes, como su área de simulación, que en su aula actual no puede crecer más.

El equipo directivo de la Facultad, por su parte, prefiere abstenerse de valorar las negociaciones hasta que la solución no sea firme, si bien reconocen que todo el profesorado lleva años batallando por solventar su falta de espacio. El plan funcional para la ampliación de Cabueñes, en realidad, proyecta una nueva escuela que sí estaría a la altura de las necesidades del complejo. Incluye como objetivos, precisamente, potenciar las aulas de simulación, y sumará más salas para alumnado y despachos para profesores. El problema es que esa ampliación, en el mismo marco del futuro nuevo hospital, no acaba de empezar y lleva varios años posponiéndose. La última vez fue a causa de la pandemia, y el consejero de Salud había prometido licitar el macroproyecto este año, pero de momento no hay avances. Los sindicatos sanitarios habían sido informados de que la licitación saldría el pasado mayo y no han recibido ninguna explicación al respecto ni nuevos plazos previstos.

Usar la Laboral como solución provisional, por su cercanía tanto a la facultad como el hospital, es vista por los docentes como “la solución más lógica”, pero las negociaciones deben cerrarse “in extremis” si se quiere implantar en el próximo curso.

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