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La jueza archiva la muerte del electricista de El Molinón al estimar que actuó “sin cautela"

El deceso se produjo al fracturarse una lucernaria sin que el trabajador hubiese amarrado su arnés a la línea de vida, concluye la magistrada

Labores de mantenimiento en El Molinón, tras la muerte del electricista.

Labores de mantenimiento en El Molinón, tras la muerte del electricista. Ángel González

La caída mortal que sufrió el electricista avilesino de 57 años se produjo por “una falta de cautela” cuando el hombre realizaba labores de mantenimiento en los focos del estadio de El Molinón. Esta es la conclusión a la que ha llegado la magistrada titular del Juzgado de Instrucción número 2, Belén García, que ha dictado el sobreseimiento provisional de la causa al entender que no existe delito atribuible a la empresa. Esta tesis es la misma que defendía el Ministerio Fiscal, que tal y como desveló ayer LA NUEVA ESPAÑA, había solicitado el archivo de las diligencias sobre este fatal accidente que le costó la vida a “un experimentado” profesional.

El auto de sobreseimiento sostiene que este electricista se encontraba “realizando tareas relacionadas con la instalación y sustitución de luminarias en el estadio de El Molinón” y, en un momento dado, para utilizar una manguera eléctrica, tuvo que desplazarse por la cubierta hacia el fondo sur del campo municipal. Al no percatarse, prosigue la magistrada, de que a su paso había una lucernaria, la pisó y se fracturó. “Al no haber realizado amarre del arnés que portaba a la línea de vida el electricista se precipitó desde la cubierta hasta los asientes, falleciendo a consecuencia de las lesiones”, describe la jueza.

Esa línea de vida que se menciona en los argumentos del auto, y que también resultó clave en la petición de sobreseimiento de la Fiscalía, aparece detallada en el informe de Inspección de Trabajo y Seguridad Social, que constató la existencia de esta línea de vida a la que debería haberse enganchado por seguridad el trabajador fallecido. Esa falta de cautela que describe la jueza fue lo que motivó el fatal accidente, y eso conlleva que “no aparezca debidamente justificada la perpetración del delito que ha dado motivo a la formación de la causa”, resuelve la magistrada.

El trabajador fallecido, muy querido y reconocido entre sus compañeros y con más de veinticinco años de experiencia en el sector, estaba casado y era padre de dos hijas. Era vecino del barrio avilesino de El Quirinal.

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