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La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en Gijón: “Mi compromiso es absoluto con Asturias, su empleo y su industria”

Defiende la lucha contra la temporalidad y la precariedad laboral y un enfoque social de la recuperación económica

Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, se abraza a una trabajadora del servicio de ayuda a domicilio durante su encuentro con los manifestantes. | Juan Plaza

Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, se abraza a una trabajadora del servicio de ayuda a domicilio durante su encuentro con los manifestantes. | Juan Plaza

“Vamos a propiciar una auténtica revolución en el mercado de trabajo de nuestro país. Vamos a abordar sus principales problemas, la temporalidad y la precariedad, porque un joven con un contrato de dos o tres horas y 430 euros no puede tener un proyecto de vida”. Con ese diagnóstico y esa receta se presentó ayer en Gijón la ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda del gobierno de España, Yolanda Díaz. Una visita exprés que le llevó del Ayuntamiento a la carpa de encuentros de la “Semana negra” pasando por la plaza del Marqués donde le esperaba un grupo de manifestantes, convocados por la CSI y la CNT, exigiendo la derogación de la reforma laboral de 2012. La ministra se paró a recoger un manifiesto con sus reivindicaciones.

Ana González y Aurelio Martín charlan con Yolanda Díaz ante la mirada de Delia Losa a las puertas del Ayuntamiento de Gijón. | Juan Plaza

Y en ese tránsito Díaz también tuvo un minuto para comprometerse con Asturias. “Créanme que siendo gallega y conociendo el azote que sufre la industria asturiana, mi compromiso es absoluto con Asturias, con el empleo y, por supuesto, con la industria asturiana. Tienen en mí una aliada. Ya hemos demostrado que gestionamos la crisis a favor de las mayorías sociales y ahora el gran reto que tenemos es que la recuperación se haga también con la mirada hacia las mayorías sociales”, explicó la ministra.

La Ministra, a su paso por el recinto de la “Semana negra”. | Juan Plaza

Un mensaje que reiteró durante su participación, junto a los periodistas Enric Juliana y Esteban Hernández, en un coloquio en el recinto ferial organizado por la Sociedad Cultural Gijonesa. “No hay recuperación económica si no hay recuperación social, tienen que ir de la mano”, sentenció la ministra de Unidas Podemos al tiempo que ponía en valor la “enorme oportunidad para abandonar el Sur de Europa en términos económicos y sociales” que le ofrecen a España los nuevos fondos europeos.

De esa recuperación social había dado otra pincelada antes de sentarse a la mesa de debate al hablar de la subida del salario minino interprofesional. Uno de los elementos de choque entre los dos socios de gobierno. “No se puede hablar de recuperación social y justa si no subimos el salario mínimo a las personas más débiles. No sería comprensible que hubiéramos subido las pensiones, que los convenios colectivos hoy revaloricen los salarios en una media entre el 1,5 y el 1, 8 y a los más débiles los dejemos caer”, sentenció.

Sus ideas de reforma del mercado laboral y de recuperación económica y social las planteó la Ministra en el ferial del Muelle ante un público donde destacó la presencia de Unai Sordo, secretario general de Comisiones Obreras de España, junto a representantes del sindicalismo y la política local. Pero también en el salón de recepciones del Ayuntamiento donde se sentó con una representación del equipo de gobierno –con Marina Pineda (PSOE) y Aurelio Martín (IU) junto a la Alcaldesa, Ana González– y los agentes sociales de la concertación local representados por María Calvo (Fade), Víctor Manuel Roza (CC OO) y Manuel Antonio Fernández (UGT).

De la patria a la matria

Al hablar del mercado laboral, la Ministra puso sobre la mesa los 166 millones de contratos firmados en España desde 2012 hasta hoy –una “cifra aberrante”, concretó–, hizo una referencia especial a los contratos por obra en el sector de la construcción y remató con un rechazo a un sistema donde “la rentabilidad empresarial se sostiene sobre la precariedad”.

Díaz reflexionó en la “Semana negra” sobre política económica pero no solo. También de la organización territorial de España con el problema de Cataluña como trasfondo. “Yo me planteo un proyecto de convivencia que no se construya solo sobre identidades. España es compleja, que no complicada, porque es plural, y lo digo siendo gallega. Hay que abandonar el concepto de patria para trabajar el de matria, entendiéndolo como el cuidado, como dar más al más desigual, como no discriminar a nadie por hablar una lengua determinada o tener una posición política determinada... Una matria que acoja a todas las identidades”, explicó la política.

Y aprovechó un momento de su intervención “semanera” para alertar sobre el peligro de que ese “ese partido del odio que se vertebra desde los miedos de la sociedad” fortalezca su posición en 2023 si la izquierda no consigue dar respuestas a la ciudadanía. “Los problemas de la gente los tiene que resolver la izquierda y eso es tener un trabajo digno, una vivienda digna y poder pagar el material escolar de los hijos. Tenemos que construir un proyecto de país a muchas manos y caminar hacia la gran casa de la democracia”, resolvió la ministra que fue más escurridiza cuando se le preguntó por su posible liderazgo de un proyecto político de esa izquierda: “Ahora voy a ejercer de gallega y hablaré de lo que me de la gana”.

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