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Largas colas en El Bibio para la retirada de los abonos de la feria taurina: “Hay ganas”

Los aficionados esperan hasta dos horas para hacerse con los pases tras dos años sin festejos: “El cartel, aunque corto, es muy bueno”

Aficionados adquiriendo sus abonos, ayer, en El Bibio. | M. L.

Aficionados adquiriendo sus abonos, ayer, en El Bibio. | M. L.

Vuelve el ambiente taurino a Gijón. Tras casi dos años desde la última feria por las fiestas de Begoña, la plaza de El Bibio acogerá entre los próximos 13 y 15 de agosto tres corridas, por lo que decenas de aficionados se concentraron ayer ante las taquillas del coso desde su apertura, a las 10 de la mañana, para adquirir sus pases, cuya venta se reserva a antiguos abonados hasta el jueves. “Nunca el primer día de abono hubo tanta gente, lleva habiendo colas de dos horas desde primera hora. Parece que la gente tiene miedo de que falle la organización de los asientos”, comentaba Silvia Quintas.

La gijonesa es una amante del toreo “desde que la memoria es capaz de recordar”. “Empecé a acudir en compañía de mi abuela”, explica. El verano pasado fue el único que no pudo disfrutar de su afición en El Bibio debido al coronavirus. Por eso mismo, celebra tener feria este año. “Es una actividad en la que se pueden mantener perfectamente las medidas de distanciamiento social y aforos. Ya hay ganas”, asegura. A su lado se encontraba Victoria Marmán, otra fiel a El Bibio que lleva abonada “desde hace 40 años, por lo menos”. Echaba de menos una actividad que, según relata con rotundidad, “cuenta con una afición mucho más respetuosa con las normas que otros tipos de grupos”.

También en El Bibio estaban ayer los amigos Juan José Fernández y Faustino Gutiérrez, antiguos veterinarios en la plaza, en la época del empresario Juan José Benítez, para comprar cuatro abonos. Reconocen que “la gente sigue con miedo a contagiarse”. “Nosotros éramos ocho abonados y este año solo nos animamos cuatro”, cuentan.

Una larga cola junto a la plaza de toros, por la mañana. | M. L.

La espera se prolongó hasta la tarde, cuando se volvió a levantar la persiana de la taquilla a las 5. Casi en la cabecera de la cola estaban Manuel Ángel y Roberto Menéndez Abarrio, dos hermanos que llevan compartiendo pasión desde los 15 años, cuando acudieron por primera vez. Pese a la reducción en el cartel, que acostumbra a tener seis días de corridas, mantienen las mismas ganas de disfrutar de las tres corridas programadas, con matadores como El Juli, José María Manzanares, Morante de la Puebla o Diego Urdiales. “Es mejor cartel incluso que otros años”, afirman.

Unos metros más adelante se ubicaba Fernando Solís en compañía de su nieta Laura, de ocho años, aguardando para obtener entradas para él y su mujer, amantes del toro “desde hace mucho tiempo”. Este año le preocupa “la organización de los asientos con el aforo reducido”, con un máximo de 5.000 espectadores repartidos en sectores que no superarán las mil personas. “Por lo menos, tendremos toros”, remataba.

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