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Medio siglo volcados con la infancia desde Gijón

Unicef Asturias cumple 50 años tratando de salvar, proteger e impulsar las vidas de millones de niños y adolescentes

El actual coordinador de Unicef Asturias, Pablo Suárez Moro, y su presidenta, María José Platero. | Irma Collín

El actual coordinador de Unicef Asturias, Pablo Suárez Moro, y su presidenta, María José Platero. | Irma Collín

Medio siglo volcados en ayudar a la infancia. Se trata de Unicef Asturias, que cumple este jueves 50 años, tras haber sido constituida en Gijón bajo un nombre distinto, “Amigos del Unicef”, cuyo primer objetivo fue reunir fondos para los niños más desfavorecidos.

Hoy, la meta no ha cambiado respecto a la de aquel 29 de julio de 1971. Lo explica su actual presidenta, María José Platero Díaz: “Nuestra organización ha sufrido importantes cambios, pero que nunca han dejado de lado lo más importante: los niños y las niñas. En los años 70, en los que nuestro país dejaba de recibir ayuda para la infancia por parte de Unicef, un grupo de personas abrieron la mirada hacia los niños que vivían en países en aquellos años apenas conocidos. Su trabajo nos ha traído hoy hasta aquí. Luchar contra la desigualdad, la injusticia o garantizar el cumplimiento de los derechos de la infancia siempre fue, es y será nuestra misión más importante”, explica Platero.

En esos años en los que Unicef Asturias daba sus primeros pasos, existían dos métodos para dar a conocer y ampliar la asociación. La formación de comisiones para lograr la ayuda de nuevos socios y la venta de las tarjetas de Unicef. También se organizaban actos para recaudar fondos, como cenas de Navidad o carreras solidarias. “Esos métodos son muy distintos a los que se llevan a cabo a día de hoy, pero consiguieron consolidarnos como una gran organización en Asturias” señala Pelayo Suárez, actual coordinador de la asociación.

“De especial ayuda fue todo el apoyo que los medios de comunicación asturianos brindaron durante todos estos años iniciales, sustentando tanto las acciones de sensibilización social como las innumerables actividades de captación que la organización iba emprendiendo”, constata Suárez. En 1986 se produce un hecho clave para el destino de la ONG, ya que Gijón fue la sede elegida para la celebración del Consejo Rector de Unicef.

Con el paso de los años, la organización se extiende a todo el Principado y su organigrama se vuelve más complejo y eficaz. En 2006, Unicef recibe el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, “que supuso el impulso definitivo al trabajo del Comité asturiano”, explica su coordinador. También sobre ese tiempo se crea, en colaboración con Observatorio de la Infancia de Asturias un proyecto clave, Ciudades Amigas de la Infancia, que impulsaba también el trabajo por el cumplimiento de los derechos de todos los niños asturianos. “A día de hoy, Unicef Asturias se ha convertido en una eficaz maquinaria de captación de fondos tanto de sus socios como de otras muchas actividades recaudatorias. También ha logrado una gran capacidad de gestión de subvenciones de las principales instituciones y empresas asturianas, al tiempo que incrementa y diversifica sus actividades para lograr la concienciación y sensibilidad entre la sociedad asturiana hacia los derechos de la infancia” resume Platero sobre una organización con un gran pasado y mayor futuro.

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