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Gijón pasea sin parar por el mar Cantábrico: así son los viajes en barco por la bahía de San Lorenzo

Los trayectos por el litoral de la ciudad, un clásico desde 1973, ganan adeptos: “Hemos tenido hasta bodas”

Juana Muñoz, Juan Pablo Miras, Claudia Miras, Jacobo Miras y Alejandro Hernández. | Juan Plaza

Juana Muñoz, Juan Pablo Miras, Claudia Miras, Jacobo Miras y Alejandro Hernández. | Juan Plaza

La afición a los paseos náuticos por la bahía de Gijón, un clásico estival en Asturias, crece sin parar en este verano “extraño”, segundo de pandemia. “Cimadevilla I” es el barco encargado de salir todas las tardes desde el puerto deportivo para enseñarles a turistas y vecinos el litoral urbano. “Esto empezó en los setenta y no hemos parado desde entonces”, cuenta el patrón, Juan Manuel Canteli. Él y sus hermanos, Inés y Alfonso, gestionan ahora la empresa “Gijonesa de actividades subacuáticas SL”, que fundó su padre, Maximino Canteli, en 1973.

Con tantas horas de mar a sus espaldas, han podido vivir a bordo muchas anécdotas. “Desde bodas, hasta a una mujer de Ponferrada que venía todos los fines de semana a Gijón para pasarse las tardes en el barco”, cuentan. Varias décadas que han servido incluso para forjar vocaciones. “El otro día embarcó un chico de 25 años que era capitán de la marina mercante y me dijo que se había metido en la profesión porque de pequeño le traían aquí sus abuelos”, dice Canteli.

Arriba, Juan Manuel Canteli y el empleado Alberto Gorrigochea.

Cientos de personas contemplan cada día el “Elogio del Horizonte”, la iglesia de San Pedro o el paseo del Muro desde una perspectiva privilegiada. Daban fe ayer varios visitantes que hacían cola para disfrutar de un recorrido de unos 45 minutos. “Nos pareció un plan interesante para aprovechar el día”, comentaba Javier García Gesto, turista de Villagarcía de Arosa, junto con su esposa, Luz Toval, y su hija Beatriz. “Ver la escultura de Chillida desde el mar tiene que impresionar”, decía Toval minutos antes de la excursión. De Sevilla es la familia Rodríguez Puentes.

Cola para acceder al barco. Juan Plaza

“Es una actividad genial para que no todo sea cultural”, aseguraba una vez finalizado el recorrido Ana Belén Puentes, con la gran sonrisa de sus hijas María y Ana, de 4 y 7 años, como mejor comprobante. Estos paseos en barco son además aptos para todos los públicos. “Lo mismo te encuentras a gente que sube en silla de ruedas como a chicas jóvenes haciéndose fotos de influencers para subirlas a las redes”, detallaba el empleado Alberto Gorrigochea.

Cristina de Lucas, Javier Oñoro y sus hijos, Martina y Leo, con el “Elogio del Horizonte” al fondo. | J. P.

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