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Conmoción en Gijón por la muerte de un guardia civil jubilado que quedó atrapado en su coche por el fuego cuando quemaba yerba: “Fue muy mala suerte”

Un amigo de Eladio Currás, de 66 años y guardia civil jubilado, fue a pedir ayuda “

El coche calcinado por el fuego; en el recuadro, Eladio Currás Iglesias

El coche calcinado por el fuego; en el recuadro, Eladio Currás Iglesias

Un "desgraciado accidente", tal como lo califican los compañeros de la Guardia Civil, acababa ayer con la vida de Eladio Currás Iglesias, agente en la reserva del destacamento de Tráfico de Gijón. La quema de unos rastrojos en una finca de Veranes (Cenero) habría alcanzado el vehículo en el que en este momento estaba Eladio Currás, calcinándolo por completo y provocando la muerte en el acto del agente jubilado. Según barajan las primeras hipótesis, creó una gran llamarada y alcanzó un coche estacionado en la finca, por lo que el hombre trató de apartarlo justo cuando un amigo que le acompañaba se había ausentado del lugar en busca de ayuda. Por causas que aún se desconocen, quedó atrapado dentro del vehículo y falleció antes de la llegada de los Bomberos. Su familia, que asegura que el guardia civil era “muy conocido” en la ciudad, fue arropada ayer en el Tanatorio de Cabueñes mientras la investigación avanza para conocer los detalles que desembocaron en el trágico suceso. “Lamentamos mucho su pérdida, era una persona muy querida”, declaró ayer la Guardia Civil de Gijón.

El fatal accidente, tal y como adelantó ayer LA NUEVA ESPAÑA, ocurrió el martes, algo antes de las 15.00 horas. A esa hora fue cuando el servicio de Bomberos de Gijón recibió un aviso por un pequeño incendio forestal que amenazaba con descontrolarse. Cuando llegaron a la zona, se encontraron que en la finca afectada había un coche calcinado, y después se averiguó que en su interior estaba el cuerpo de un hombre que resultó ser el del agente retirado. Según explican allegados a la víctima, Currás se encontraba en una finca del camino Venta de Veranes, próxima a su entronque con el camín de los Álamos, para ayudar a un conocido a realizar una quema controlada de rastrojos. La víctima, viendo que las llamas iban a más, decidió introducirse en el vehículo, seguramente para aparcarlo algo más lejos de la quema. En ese momento, su amigo se había ausentado de la escena en busca de otro vecino de la zona. 

La finca donde sucedió el incendio.

Entienden estos allegados que el fuego rodeó demasiado rápido al vehículo, dejando a Currás Iglesias atrapado en el interior y sin la presencia de su amigo, que no se percató del incidente hasta que ya era demasiado tarde. Cuando los bomberos llegaron al lugar del suceso, las llamas ya estaban casi apagadas, así que los efectivos hicieron sobre todo labores de refrigeración sobre el coche, que quedó completamente calcinado. Nada podía hacerse ya por la vida del ex guardia civil. Portavoces oficiales de la Guardia Civil, por su parte, explica que, en principio, las llamas se originaron en unos rastrojos de una finca que, por causas que aún se desconocen, alcanzaron el vehículo de Currás.

Algunos vecinos de Cenero habían visto a última hora de la mañana del martes a dos vecinos haciendo una pila de hierba seca para hacer una pequeña quema, una escena habitual en la zona rural y a la que nadie le dio importancia. Lo sucedido, de hecho, pasó desapercibido por buena parte de la parroquia, ya que el suceso, cerca del yacimiento de Veranes, se sitúa en un área sin demasiada visibilidad ni tránsito. La finca afectada mostraba ayer el alcance del fuego y lucía parcialmente calcinada.

La otra parte de la ciudad más conmocionada por lo sucedido es el barrio del Polígono, donde Currás residía desde hace años. “Era socio de la asociación de vecinos, participaba y echaba una mano en todo lo que podía y era de los que vivía el barrio, porque compraba en comercios de la zona y paraba en varios bares. Todos le conocíamos”, se lamenta Manuel Cañete, líder vecinal del Polígono, que define a Currás como una persona “entrañable que siempre iba con una sonrisa en la cara y que era muy querida” por su vecinos. “Todas las pérdidas son tristes, pero esta la lamentamos aún más si cabe. Se hacía querer por todos”, añade.

Currás Iglesias, que se había jubilado hace algo más de un año, tenía 66 y era de los veteranos del destacamento de Tráfico de la ciudad, a donde fue asignado hace casi 40 años. Antes, según explican sus compañeros, había estado destinado en Mieres. “Muy buen paisano y muy buen compañero. Es una tragedia”, decían tras conocer lo sucedido algunos de los que fueron sus compañeros de trabajo. Varios se acercaron a arropar ayer a la familia al tanatorio. Todos entienden que, aunque la investigación sigue en marcha -la Guardia Civil confirma lo accidental del suceso pero sigue aclarando cómo se desarrollaron los hechos-, lo más probable es que el compañero que le acompañaba en la quema, como se había ausentado del lugar antes de que las llamas se volviesen tan peligrosas, no creyó a su regreso que su amigo estuviese dentro del vehículo. “Fue muy mala suerte, una desgracia”, lamentan.

Junto al propio cuerpo de la Guardia Civil, del fallecimiento del gijonés se lamentó también ayer la Asociación de Huérfanos, Antiguos Alumnos y Profesores de la Guardia Civil, que notificó la muerte de Currás a primera hora de la mañana. “Descanse en paz, compañero”, reza su comunicado. También la asociación Jusapol trasladó sus condolencias por lo sucedido. “Sabemos que no hay consuelo para su familia, nos unimos a su dolor”, transmiten desde la entidad.

El gijonés deja viuda, María del Carmen Fernández, y cuatro hijos: Alba, Gerardo, Marcos y Pamela. También una nieta y seis hermanos. Ellos y el resto de allegados podrán despedirle hoy en iglesia parroquial de San Pablo Apóstol del Polígono acogerá en un funeral previsto para las 12.00 horas. Después, los restos de Eladio Currás descansarán en el cementerio parroquial de Bañugues.

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