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David Ruiz Cantante de “La M.O.D.A.”, grupo que actuará el 5 de agosto en El Molinón

“Asturias es sitio de referencia”

“Las críticas hay que escucharlas, pero no dejar que te cambien; al final, todo pierde sentido si el músico compone aquello que el mercado consume en un determinado momento”

David Ruiz, en un concierto de  “La M.O.D.A.”.

David Ruiz, en un concierto de “La M.O.D.A.”.

Con instrumentos como un banjo y un acordeón, los siete integrantes de La Maravillosa Orquesta del Alcohol (La M.O.D.A) se subirán al escenario de El Molinón el 5 de agosto a las 22.00 horas para “dejárselo todo”. La banda, formada por músicos burgaleses y encabezada por David Ruiz (voz y guitarra), presentará su último disco, “Ninguna Ola”, curiosamente escrito antes del coronavirus.

–Una voz ronca y arenosa como la suya, ¿cómo termina después de los conciertos?

–Acabamos “machacadetes”, porque en los conciertos tratamos de darlo todo. Los pocos profesores de voz con los que me he cruzado se llevaban las manos a la cabeza cuando me escuchaban pero de momento siento que todo va bien cuando canto. Es verdad que vas aprendiendo cómo cuidarte un poco más: antes de los conciertos no hablas con nadie, bebes agua… y así tiro para adelante. La prueba de fuego ha sido esta gira, con muchos conciertos seguidos en los que he aguantado bien.

–¿Por qué una de las canciones de su último disco se llama son “93 compases”?

–La primera demo tenía esa duración. Además, titularla así supone hacer una referencia cariñosa a los nombres de las primeras canciones. Es un guiño más a nuestros inicios.

–En “Un bombo y una caja”, en Youtube, ponen en los subtítulos que recibiríais alguna crítica. ¿Por qué?

–Había elementos introducidos por primera vez. Poco a poco, vamos conociendo las dinámicas del público. Cuando sacamos “Altamira”, hubo una parte que nos metió mucha caña. Luego, hay otra a la que le mola ver cambios. Mola que la gente se pueda expresar con libertad. Incluir ese mensaje en el vídeo significa reírnos de nosotros mismos. Si critican a los mejores en su disciplina; a los mortales como nosotros, ¿cómo no nos van a criticar?

–Llevan las críticas con naturalidad…

–Uno es consciente de que los comentarios a veces son solo eso, comentarios. No son epitafios, no son la última voluntad del público en la tierra. Las críticas hay que escucharlas, pero no dejar que te cambien. Al final, todo pierde el sentido si el músico compone aquello que el mercado está consumiendo en ese momento. Para nosotros deja de ser sincero y honesto, que es lo que debería ser la música. Tú tienes que estar al margen. Debería darnos igual la música que se está escuchando en estos momentos. Uno tiene que hacer lo que le pide el cuerpo. Intentamos tener en cuenta al público en los aspectos importantes: tocando en el escenario hay que dejarlo todo. Luego, no podemos dejar que el público nos guíe. Lo importante es hacer lo que nos sale del corazón.

–¿Cómo es subirse al escenario ante miles de personas con un acordeón y un banjo?

– Es como salir a la pizarra cuando te sacaban en clase (risas). Son instrumentos poco habituales, pero mucha gente los ha utilizado. Es lo que nosotros tocábamos y, como el grupo surgió de forma natural, no le dimos muchas más vueltas.

–Son un grupo de amigos que comenzó reuniéndose para tocar en un ambiente familiar, ¿qué ha cambiado?

–Ha cambiado nuestra manera de ver la vida y de entenderla. También, hemos ampliado nuestros gustos musicales, leemos más libros, vemos más películas… Y a la vez hay cosas que siguen igual, como la ilusión por juntarnos los siete, hacer canciones, grabarlas y compartirlas con el público.

–¿Cómo eran esos gustos musicales antes y cómo son ahora?

Nuestros gustos musicales estaban orientados a la música anglosajona. Desde nombres clásicos como “Johny Cash”, “Bob Dylan” o “Bruce Springsteen” hasta grupos como “The Clash”, nuestro grupo favorito, o “Social Distortion”. En España, “Cicatriz”, “RIP”, “Eskorbuto”... El país se está abriendo a otros sonidos. Se van creando nuevos estilos y eso es excitante, que no sea todo lo mismo. Hemos descubierto muchas cosas: desde Morgan a Carolina Durante, pasando por “Yung Beef”, “D.L. Blando” o “Erik Urano”

–¿Qué aportará la M.O.D.A al público de Gijón?

–No sabemos si podremos aportarle algo a la capital de la Costa Verde, pero sí tenemos ganas de ver Asturias y sus paisajes otra vez. Sentimos esa conexión especial con el norte. Hemos estado grabando con Santi, de Desakato, perdidos en la cuenca minera, y tenemos muchas ganas de regresar y de que Gijón nos sume. En Burgos, Asturias es uno de los sitios de referencia. Ver el mar va a ser una alegría enorme.

–Ya han tocado en El Plantío… ¿qué significa pa vosotros tocar en El Molinón?

–Ese tipo de escenarios está reservado para bandas internacionales. Es la bomba haber tenido la oportunidad de haber tocado en estadios. Están construidos para que el sonido retumbe, para que se escuchen los cánticos... Y eso es algo guapísimo. Tenemos muchas ganas de ir al Molinón, que es un estadio histórico.

–¿Estan satisfechos con cómo está avanzando la gira?

–Nos sentimos unos privilegiados. Estamos orgullosos de cómo está dando la cara el sector de la música en directo. El virus nos ha pillado en un momento en que estábamos consolidados, afortunadamente, pero tiene que saber que la música y la cultura existen todo el año.

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