Era la pieza que faltaba a la operación que reconvirtió la avenida del Molinón en un itinerario peatonal dentro del parque de Isabel la Católica marcando la política municipal en materia de movilidad. Ayer, casi un mes después de la inauguración oficial del nuevo paseo, quedó abierto a los peatones el tramo que había quedado pendiente por obras, el de conexión con la calle Luis Adaro Ruiz Falcó; en cuya glorieta se ha trabajado, al igual que en la ampliación de aceras, a partir de una ampliación del proyecto original. La lluvia deslució el paseo de los primeros viandantes en una mañana destinada a dar los últimos retoques con operarios tratando la vegetación que dará vida a la rotonda..

El nuevo tramo peatonal de la ciudad fue recibido con el mismo cruce de opiniones a favor y en contra de anteriores peatonalizaciones. “Le doy un diez, pero en contra”, exclamó Antonio López, un vecino del Bibio que esperaba a que la tormenta amainase para continuar su paseo en bicicleta. Considera López que “ya había suficiente espacio para pasear, lo que faltan son aparcamientos por eso hay tantos coches en doble fila” y añade que “es una vergüenza que se haya invertido tanto dinero aquí cuando hace más falta para otras cosas como la limpieza del parque”. López hacía referencia a los 969.000 euros utilizados para peatonalizar la avenida del Molinón, a los que se sumaron 145.000 euros para hacer esa ampliación hasta el estadio.

María del Mar Torre, vecina de la zona, empujaba el carrito de su nieta al abrigo del estadio. También tiene claro que no hacía falta más espacio para peatones pero el resultado de la obra casi la convence: “lo encontré muy agradable”. Torre acostumbra a pasear por allí y critica que “las obras han tardado mucho”. “Aunque no entiendo para que han hecho una rotonda tan grande”, comentó esta ama de casa sobre el último anexo de la reforma.

Otros, como Cándido Vega, vecino del barrio de Pumarín, festejan este tipo de actuaciones que consideran todo un acierto ya que “sin tráfico siempre se está mejor”. “Peatonalizar es bueno dependiendo del sitio en el que se haga. Aquí, por ejemplo, no genera problemas porque no hay tanto tráfico y hay suficiente aparcamiento”, afirmó Vega señalando las plazas del parking del Molinón.

De la misma opinión es Ignacio Álvarez que ayer paseaba por el parque junto a su hija María, de nueve años. “Todo lo que sea peatonalizar me parece bien, la ciudad tiene que ser para los peatones”, proclamó el padre. “Esta bien que dejemos trocitos a la gente porque hay mucha contaminación”, añadió la pequeña María como reflexión a sumar. Para su padre, “el aparcamiento no debería ser un problema si el Ayuntamiento da buenas soluciones como la construcción de parkings subterráneos”.

Entre la polémica, la avenida del Molinón ya es historia. Es otro capítulo de la larga historia del parque Isabel la Católica.