“Es tecnológicamente una joya”. El presidente de la naviera Baleària, Adolfo Utor, se refería ayer con estas palabras al primer ferry rápido construido en Armón Gijón, el “Eleanor Roosevelt”, que lleva tres meses prestando servicio en la linea entre Palma de Mallorca, Ibiza y Dénia, un tiempo en el que “los resultados en navegabilidad, confort, vibraciones y acústica de este prototipo español, así como la aceptación por parte de los usuarios son excepcionales”, agrega.

La valoración del presidente de Baleària sobre el mayor ferry rápido del mundo propulsado con gas natural, es especialmente relevante por cuanto naviera y astillero han dejado la puerta abierta a la posible contratación de un segundo barco de este tipo, algo que está pendiente de decidir.

Construido en aluminio y con casco de catamarán, Baleària destaca las buenas valoraciones que están dando los pasajeros, a los que consulta sobre este barco recién entrado en servicio. Un ferry rápido con capacidad para 1.200 pasajeros y 450 vehículos, con sistemas acceso a Internet y contenidos multimedia durante los trayectos.

El barco retornará dentro de unos meses al astillero gijonés, después de esta primera temporada de navegación, en “una varada programada para realizar ajustes que entran dentro de la garantía, que es algo habitual cuando se construye un prototipo, como es este caso”, explican fuentes de la naviera.

Entre otras cosas, se implementarán mejoras para optimizar la maniobrabilidad de la embarcación en condiciones adversas, unas optimizaciones dentro de las que es probable que se instale una hélice a proa para mejorar esa maniobrabilidad.

La decisión de Baleària de apostar por Armón Gijón para construir el “Eleanor Roosevelt” fue un hito para el astillero gijonés, que ha podido entrar así en el selecto grupo de factorías navales capaces de realizar este tipo de barcos. Los únicos astilleros que anteriormente hacían ferrys rápidos de esloras similares son australianos. De hecho, para el diseño del “Eleanor Roosevelt”, Armón Gijón contó con una ingeniería de Australia.

El uso de gas natural como combustible en este barco ha supuesto una reducción de más de 3.300 toneladas de CO2 desde que el buque entró en servicio el pasado 1 de mayo.