“La ilusión de todo lotero es dar premios”. Elisa Hevia era ayer una mujer feliz, horas después de conocer que un boleto sellado en su administración de La Calzada se había llevado un millón de euros del sorteo del Euromillón, gracias a un código asociado a la apuesta de uno de sus clientes que la máquina generó de forma automática. Ese boleto premiado contenía el código QKG88462. “No sabemos quién es el afortunado, pero ojalá sea del barrio”, indicó Hevia, que atiende el puesto de loterías número 20, ubicado en la calle Margarita Xirgu, junto a su marido, Ángel Arenas, desde hace tres años.

El matrimonio se ha sentido “muy bien acogido por el barrio” desde el primer momento. Por esta razón a Hevia le haría “especial ilusión” que el millón le hubiese tocado a algún vecino de la zona. “No hay mejor manera de devolver este cariño que entregando un premio”, asegura. Aunque la lotera considera que “es probable que nunca sepamos quién ha sido”. “Hemos dado otro premio pequeño, de 60.000 euros, y ya de aquella no vino nadie”, indica. Cuando los premios llegan hasta cuantías tan grandes pueden cobrarse en un banco y muchos escogen esta opción para preservar su identidad. “Mucha gente me dice que si les tocase a ellos me lo diría, aunque no sé yo”, se ríe Hevia, que aún así lanza un mensaje para el afortunado: “Me haría mucha ilusión que me lo dijera a mí, especialmente si es alguien conocido. Prometo la máxima discreción”.

“Estamos felices en esta administración”, comenta Hevia, natural de Gozón y que cogió el negocio tras la jubilación de las anteriores responsables, unas conocidas hermanas en la zona. Bautizaron el negocio con el nombre de “La suerte de Blanca” en honor a su hija, que ahora tiene nueve años y que está feliz tras conocer el premio que han dado sus padres.

“Siempre dices ‘a ver si entrego algún premio’, pero nunca sabes cuándo llegara el día”, comenta la gozoniega, a la que la noticia pilló el viernes en la cama, a punto de dormirse. “De golpe, miré el móvil y vi que había muchísimos mensajes de enhorabuena. Entonces, me llamó LA NUEVA ESPAÑA y lo certifiqué”, comenta. A lo largo de toda la mañana de ayer los habituales no dejaron de pasar por el puesto para felicitarla, algunos con la esperanza de que el suyo fuera el boleto ganador. Y no es para menos porque en un solo día han repartido casi más dinero que en un año entero. Según cuenta, anualmente distribuyen entre 800.000 y 1.300.000 euros en premios. “Dar una noticia feliz te llena siempre de alegría, pero especialmente ahora que están pasando tantas cosas desagradables”, asegura el matrimonio.

Las consecuencias del coronavirus se han sentido en todos los rincones. Hevia y Arenas han visto como las apuestas se resentían después del confinamiento. “El cierre de los bares se ha notado especialmente en la lotería de Navidad, pero esperamos que este año se recupere”, explican. A Hevia le haría “especial ilusión” entregar algún día el Gordo porque distribuye un número “muy repartido” por el barrio. No es el primer premio relevante que cae en La Calzada en los últimos días. El 23 de julio se repartieron 60.000 de la lotería nacional en la administración vecina de la calle Gran Capitán.