Constantino Gómez, conocido por todos como Tino Vetusta, se ha ido. El popular librero de viejo, el último de este tipo que quedaba en la ciudad, falleció hoy a los 72 años después de décadas al frente de su popular negocio en la calle La Merced. Amante de todo tipo de curiosidad literarias, bajó por última vez la persiana de su comercio hace ya ocho años. Por él, habían pasado centenares de gijoneses y visitantes en busca de algún ejemplar imposible de encontrar en otro lugar. "Entiendo la lectura como un acto de placer y de confirmación", aseguró en una entrevista publicada por este diario, en la que también desgranó algunas de sus particulares ideas políticas. "No me gusta esta democracia porque muchos ciudadanos no están preparados para ella", aseguró.

Vetusta abrió su negocio hace décadas y pronto se convirtió en un referente para el sector en la ciudad por la originalidad de su oferta. Ofrecía todo tipo de textos, desde los más clásicos a lo más desconocidos. Y tenía una enorme habilidad para identificar y clasificar ejemplares por su origen y antigüedad. Deja dos hijos, Diego y David, y una hermana, Encarnación. El funeral por su eterno descanso tendrá lugar mañana, a las 18.00 horas, en la iglesia de Belmonte de Miranda.