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Faixat y la Sibi recogen el premio de los Alumnos del Jovellanos

l “Es emocionante”, dice Marcelo Palacios | El arquitecto se considera “afortunado”

Marcelo Palacios. | G. G.

Marcelo Palacios. | G. G. / Adela RIESCO

Adela RIESCO

La asociación de Antiguos Alumnos del Instituto Jovellanos hace hoy entrega a las 12.30 horas en el Antiguo Instituto de los premios Campanil y Antiguo Alumno Distinguido a la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI), fundada por el médico y divulgador científico Marcelo Palacios, y al arquitecto Vicente Díez Faixat, respectivamente. También se dará el galardón a los reconocidos el año pasado: el teniente general de la Guardia Civil Laurentino Ceña y el grupo de docentes Eleuterio Quintanilla. Este 6 de agosto, todo estará empapado de jovellanismo y regresará la ofrenda floral a la estatua del ilustrado. “Es un reconocimiento de años de trabajo que nos acerca al prócer y su defensa de la ciencia y el conocimiento”, indicó ayer el presidente de SIBI.

Vicente Díez Faixat. | Marcos León

Vicente Díez Faixat. | Marcos León / Adela RIESCO

Con su fundación en 1997, el comité científico de bioética situó en el mapa a Gijón como ciudad comprometida con la divulgación científica, en especial, entre los estudiantes y jóvenes. Por ese motivo, los antiguos alumnos del Real Instituto de Jovellanos decidieron premiar la labor pedagógica de sus conferencias y actividades en colaboración con centros de enseñanza secundaria. “Nos emociona apoyar a nuestra juventud esperanzadora, es una satisfacción muy grande verles intervenir en nuestros seminarios con la seguridad con la que lo hacen”, cuenta Palacios.

Una confianza que no duda en atribuir “al esfuerzo de los profesores”, además de la mano tendida que ofrece el propio comité. Les ha servido, incluso, para ganarse la enhorabuena de un premio Nobel de Medicina: “Durante un ciclo de conferencias hace años, el nobel Jean Gausset me dijo que nunca había visto a tanta gente joven interesada por la ciencia”.

Al exalumno jovellanista distinguido de este año, Vicente Díez Faixat, esta condecoración le pilla por sorpresa. “Nunca pensé que recibiría un premio por vivir haciendo lo que me apasiona, me siento muy afortunado”, confiesa el arquitecto. La profesión le viene de familia; desde pequeño vio a su padre trabajar entre planos de construcción. “Lo tuve claro desde pequeño, pero la calidad del profesorado en el instituto ayudó a mi vocación”, destaca,

Pese a su amplia trayectoria de proyectos dentro y fuera de España, y múltiples obras altruistas a países como Senegal, Kenia o Mozambique, Díez Faixat sigue considerando la mayoría de sus trabajos “un privilegio y una gran satisfacción”.

Quizá por eso, las grandes aventuras en las que se embarca en ocasiones no le suponen un problema: “Me gusta mucho adaptarme a la arquitectura popular, contactar con gente que me enseñe y explique la forma de hacer arquitectura en cada país”. Sortea, incluso, las formas de encontrar la financiación que dé viabilidad a las escuelas, viviendas o laboratorios que ayuda a edificar en los países de menores recursos.

El otro plato fuerte jovellanista de la jornada será ante la estatua que el prócer tiene en la plaza del Seis de Agosto, donde diferentes entidades y colectivos ciudadanos de la ciudad participarán en la tradicional ofrenda floral tras la versión “reducida” que se hizo el año pasado debido a la pandemia. Esta vez, habrá restricciones, aunque no tan importantes.

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