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Las jornadas más intensas del verano en la ciudad

La Semana Grande, con los hoteles llenos y precios próximos a los del verano de 2019

La alta ocupación de alojamientos se espera durante todo agosto, con la esperanza de que mejore el tiempo para dar un impulso a la hostelería

Ambiente en las terrazas de la plaza del Marqués, con Pelayo al fondo, ayer por la tarde.

Ambiente en las terrazas de la plaza del Marqués, con Pelayo al fondo, ayer por la tarde.

Los hoteles de Gijón rozan el lleno al calor de la Semana Grande y con la previsión de que esos registros, propiciados especialmente por turismo familiar y nacional, se mantengan durante las tres primeras semanas del mes de agosto que, sumados a los buenos registros obtenidos durante todo julio, invitan al sector a un optimismo moderado al acercarse a los datos previos al inicio de la pandemia sanitaria. “Estamos contentos, porque en la calle se ve el ambiente, con cantidad de grupos con guías turísticos y la sensación es buena, con la mayoría de alojamientos al 80% y 90%”, afirma Daniel Martínez Junquera, director del área de Turismo del Ayuntamiento, en línea con la patronal. “El sector está contento y esperamos que las noticias positivas nos sigan acompañando para que nada nos frene. Son muy buenas las previsiones; estamos ya rozando el cien por cien y con mejores precios de media que en 2020”, aporta, por su parte, Élida Suárez, directora del Hotel Moderne y miembro de la junta directiva de Otea en la ciudad. Es optimismo lo comparten también en la hostelería, que, en palabras de Ángel Lorenzo, presidente de la patronal en Gijón, confían en que la Semana Grande suponga el revulsivo definitivo para los establecimientos y que “aumenten las reservas”, con la mácula, eso sí del cierre del ocio nocturno.

La temporada estival, coinciden desde el sector, está permitiendo volver a precios que se aproximan ya a los que había antes de la pandemia. Por ejemplo, el precio de un apartamento de dos habitaciones y dos baños en Fomento para este fin de semana es de 850 euros, una cifra similar al coste de nos noches en un conocido hotel del paseo marítimo. “La sensación es buena y esperamos completar el verano, y que tenga continuidad todo agosto y hasta la festividad de Asturias. El turismo sigue apostando por Gijón por sus actividades al aire libre, y también ayuda a que en el norte de España no haya ese calor excesivo del resto del país”, añade Martínez Junquera, satisfecho con los datos obtenidos en las campañas turísticas realizadas, que han tenido un alcance de 16,5 millones de impresiones.

Esa falta de buena meteorología en las últimas semanas, en cambio, ha supuesto un lastre para otras opciones de alojamiento. Bien lo saben en el camping de Deva, pues mientras que la ocupación en la zona de bungalós fluctúa alrededor del 95% “durante todo el mes de agosto”, no han notado el mismo éxito en la zona de aparcamiento. “El tiempo no nos está ayudando”, confiesa Tony Amieva, gerente del camping.

Esa misma sensación comparte la hostelería local, donde las terrazas han sido claves para sobrellevar las restricciones sanitarias de las barras cerradas. “Parece que mejorará el tiempo y eso es muy importante para la hostelería”, afirma Ángel Lorenzo, que ahora percibe que la afluencia de clientes ya no se circunscribe solamente a la zona centro de Gijón en estas fechas. “Ya no existe tanto esa diferencia con el resto de barrios”, asegura.

El pendón muncipal, ayer, colgado del balcón principal del Ayuntamiento, con motivo de la Semana Grande.

Otea liga la caída de visitantes jóvenes al cierre del ocio nocturno

Con un mes de julio que “no ha sido del todo malo, excepto para la hostelería que depende mucho de las barras como vinaterías y sidrerías”, los representantes de la patronal hostelera en la ciudad confían en que el mes de agosto sirva de revulsivo para todo el sector. “Se empieza a tener bastantes reservas, en especial para el día 14, aunque vamos a notar muy negativamente el que no tengamos Fuegos”, reflexiona Ángel Lorenzo, que, además, ensalza el trastorno que ha supuesto el cierre del ocio nocturno impuesto por la pandemia sanitaria y su quinta ola de contagios. “El ocio nocturno es una locomotora importante para el resto de la hostelería, sobre todo en las cenas”, estima el representante de Otea. Pero los efectos de ese cierre del ocio nocturno en toda Asturias no se han hecho esperar y se palpan en el día a día del verano gijonés, que recibe estos meses un turismo más familiar y de parejas frente a una caída de visitantes jóvenes. “Cerrar el ocio nocturno ha hecho que Gijón no sea tan apetecible para los jóvenes como otras zonas costeras, sobre todo, las playas de Cádiz o de Baleares que, aunque tampoco está permitido el ocio nocturno, cuentan con muchos locales y chiringuitos de playa con Dj o música en vivo durante las tardes y hace que sean opciones más atractivas para ellos”, argumenta Lorenzo. A la falta de jóvenes que advierten desde Otea hay que añadir que el sector nota que “la clientela de la ciudad no sale tanto como otros años por culpa de la incomodidad de las restricciones y también del clima”. “Eso ha hecho que se tengan más comidas y cenas en domicilios y que haya una mayor demanda de comida a domicilio o para llevar”, lamenta Ángel Lorenzo. ¿Y qué clientes de fuera de Gijón están predominando este año en los establecimientos hosteleros? “Los clientes que estamos teniendo son de Asturias, y bastante turismo nacional y algo menos de extranjeros, con una mayoría franceses”, describe el presidente de Otea en Gijón. En agosto, y en especial esta Semana Grande, tienen muchas esperanzas depositadas.

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