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Diego Urdiales Matador de toros, torea el día 14 en la plaza de toros de El Bibio

“El tiempo me ha dado la razón y me estoy consolidando como torero”

“Cada día me siento más admirado y respetado, pero han sido muchos años de lucha y espera”

Diego Urdiales

Diego Urdiales Emilio Méndez / Circuitos Taurinos

A pesar de contar con 22 años de alternativa, el torero Diego Urdiales (Arnedo, La Rioja, 1975) hará el paseíllo este 14 de agosto en El Bibio desmonterado, símbolo de que debuta en el coso gijonés. Es la muestra perfecta de que, a pesar de sus importantes triunfos en plazas de máxima categoría como Madrid y Bilbao, le ha costado mucho entrar en las ferias y compartir cartel con las figuras. Urdiales actuará con José Mari Manzanares y Andrés Roca Rey ante toros de José Vázquez el día 14 de agosto a las 18.30 horas.

–Con tanto predicamento en el norte, ¿por qué ha tardado tanto en debutar en Gijón?

–Tras mi larga trayectoria como matador de toros, con triunfos en muchas plazas del mundo, es extraño que haya algunas en las que no haya debutado. Es algo raro, pero nunca es tarde si la dicha es buena. Llego con ilusión de disfrutar con mi toreo para así hacer disfrutar al público.

–¿Cómo afronta la cita en El Bibio?

–Con mucha ilusión. Es una plaza de la que tanto aficionados como compañeros me han hablado muy bien. Me hace ilusión poder estar en la feria de Begoña.

–Madrid y Bilbao, han sido cruciales en su carrera.

–Me considero muy querido en Madrid y en Bilbao, dos de las más importantes del mundo. Tienen una forma de ver y de sentir el toreo muy especial. Cada una con su personalidad. Son escenarios ideales para poder expresar mi forma de torear, porque son públicos con los que me siento identificado y admirado. También respetado. Ese tipo de públicos me motivan y hacen que uno, cuando se siente así, se pueda expresar de mejor manera.

–A pesar de esos triunfos, del apoyo y del respeto de los aficionados, ¿por qué le ha costado tanto entrar en todas las ferias? ¿Se ha sentido maltratado por el sector taurino?

–Es evidente. Poco a poco voy debutando en todas las plazas y me voy consolidando como torero. Eso quiere decir que lo que he demandado hace tiempo, cuando el trato no era el que debía, se ha ido cumpliendo. El tiempo me ha ido dando la razón. Cada día me siento más respetado y admirado, y, además, estoy cada día mejor en la plaza y delante del toro. Esa evolución es muy importante.

–Hasta recoger esos frutos, ¿hubo momentos de dudas, de querer dejarlo o siempre pensó que su concepto del toreo se impondría?

–He tenido clarísimo siempre que mi forma de sentir el toreo me daba una fuerza interior tremenda, que es la que me ha llevado hasta aquí. Estaba convencido. Ahora, es cierto que he pasado momentos difíciles, años completos sin torear absolutamente nada. Son muchas cosas las que te pasan por la cabeza, piensas en abandonar, te preguntas qué pinto yo aquí porque nadie te hace caso y no confían en ti… Aunque sí he tenido gente, muy cercana, que siempre ha confiado. Pero han sido años de espera, de lucha y agarrarse a esa confianza y ese sentir que llevo dentro desde niño. Siempre he estado convencido que eso mismo que llevaba dentro podría hacerlo sentir a la gente. Y no me he equivocado.

–Uno de sus incondicionales ha sido Luis Miguel Villalpando, importante torero de plata durante décadas y ahora apoderado suyo.

–Es un hombre que confió en mi desde que me conoció de novillero con caballos. Ha tenido una fe tremenda en mí, he aprendido muchísimo, hemos disfrutado y sufrido muchísimo el toreo. Vamos de la mano.

–Y mientras le costaba entrar en las ferias llegó el maestro Curro Romero y dijo públicamente aquello de “Diego, sabes que me parezco un poquito a ti toreando”.

–Fue un impulso grande en un momento en el que me trataban de forma injusta. Y tuvo venir nada más y nada menos que el maestro a decir que el tipo de toreo que yo hacía, que no es el que la mayoría imponía por las circunstancias, sino que mi forma era diferente. No cabe duda que fue un momento muy importante en mi vida, en mi carrera. Lo será siempre. Luego he tenido luego la oportunidad de conocer al maestro como ser humano y es algo maravilloso que me ha dado la vida.

–¿Cómo ha vivido la pandemia y la falta de festejos?

–Fue una sensación extraña. Como todo el mundo. De no saber qué esto y hasta cuándo va a llegar. No hubo más remedio que adaptarse a las circunstancias, que tirar para adelante porque la vida es así, si no es con esto será otra cosa, porque siempre hay momentos buenos y dificultades que superar. Tanto física como psicológicamente el toreo me ayudó a superar la pandemia de una forma más llevadera. El año pasado no toreé nada, pero este año ya vamos saliendo, aunque no lo rápido que queríamos.

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