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Las entidades sociales urgen a estudiar los nuevos perfiles de pobreza tras el covid

El gobierno local plantea una ayuda extraordinaria a la Cocina Económica al aumentar la demanda

Trabajadoras de la Cocina Económica, esta semana, elaborando sus menús. | Marcos León

Trabajadoras de la Cocina Económica, esta semana, elaborando sus menús. | Marcos León

El contexto de pospandemia que se empieza a vislumbrar en la ciudad amenaza con sacar a relucir nuevos perfiles de pobreza que nunca antes habían necesitado ayuda para cubrir sus necesidades básicas. Las entidades sociales locales, que comienzan a detectar estas carencias –por ahora en usuarios más jóvenes de lo habitual y en familias en paro o con empleos precarios– urgen ahora estudiar y actualizar cuáles son los nuevos grupos en riesgo de exclusión y pobreza. Parte de estos cambios ya se empiezan a volver evidentes en la Cocina Económica, donde, tal y como informó ayer LA NUEVA ESPAÑA, ha aumentado la demanda por parte de usuarios jóvenes que nunca antes habían necesitado ayudas para comer. Para paliar esta nueva necesidad, la edil de Bienestar Social, Natalia González, anunció ayer que el gobierno local estudiará la posibilidad de conceder a la entidad una ayuda extraordinaria para que el servicio no se vea desbordado. “Tendremos que analizar estos datos y ver si son cuestiones puntuales o si es algo que se puede mantener en el tiempo. Será algo más a estudiar en la red de atención a personas sin hogar, en la que estamos trabajando para su revitalización”, confirmó la concejala.

Participantes en un taller de informática organizado por la asociación Mar de Niebla. | Marcos León

En Mar de Niebla, explica su director, Héctor Colunga, arrancan ahora su curso particular con el acceso a la vivienda como principal preocupación. “Sigue siendo el gran reto sobre la mesa y nos tiene preocupados, iremos dándole vueltas a ver cómo podemos ir sacando cosas con Servicios Sociales. Nos preocupa también cómo va a ser el escenario educativo, cuál va a ser la situación de las familias, porque las necesidades serán mayores y los recursos, cada vez menos”, señala. Sí aclara que, si bien el año pasado el sector lamentaba estar sufriendo recortes en sus subvenciones por los reajustes de las ayudas de la pandemia, “ahora se están convocando ayudas extraordinarias que vienen a paliar lo perdido en su día”. “En cualquier caso, la realidad de ahora nada tiene que ver con la de antes de la pandemia, tendremos que analizar cómo se reestructura todo, ver las nuevas necesidades, y trabajar de otra manera”, añade.

Desde el Albergue Covadonga, su responsable, Cristina Avello, explica que las restricciones pandémicas también siguen pasándole factura. “Seguimos con el aforo del 60 por ciento y con más gastos por compras de material, como geles y mascarillas. Por suerte, nos están dando donaciones, porque las ayudas este año están siendo menores”, explica. Donde tal vez empiece a ver más cambios es en el centro de día, al que acuden usuarios para comer un pincho, lavar su ropa y ducharse: “Y desde hace tiempo, incluso antes de la pandemia, sí aparece más gente joven. También en estos últimos meses vimos a gente más mayor y de perfiles de estancia irregular, como un señor de Polonia de más de 60 años que no está en el país de forma estable y con todo esto se quedó sin alternativas. Pero el análisis es lento, aún faltan meses”. Sí adelanta que “la tendencia está cambiando” y que “ya no tiene nada que ver con el perfil del transeúnte de hace 40 años”.

Revisar las necesidades de grupos empobrecidos en la actualidad es también la demanda que lanza Rafael Piñera desde el Hogar de San José. “Lo que nosotros vemos es que está costando mucho más encontrar trabajo para los chavales que acogemos. Todo se ha ralentizado por la pandemia. Me uno a esa idea de revisar qué necesitamos ahora porque los perfiles vulnerables están cambiando”, explica, y añade: “Ahora hay personas que hasta ahora eran invisibles, como familias sin trabajo desde hace tiempo o las monoparentales, gente que nunca había necesitado de una entidad social. Puede que incluso esa idea les provoque rechazo, así que el momento de concienciar es ahora”.

González, por su parte, y en referencia a la Cocina Económica, explica que “una de las grandes dificultades” son las restricciones aún vigentes por la pandemia. “Con las condiciones actuales, la comida hay que darlas a través de ‘tuppers’, y eso ha ocasionado un aumento de la demanda y del gasto. Pensamos que hay que comenzar a tender hacia la normalidad, lo vamos a hablar con la Consejería de Salud”, anunció la edil, que también confirmó que estudiará conceder al recurso “una ayuda extraordinaria” aún por concretar. En cuanto al aparente repunte de la demanda por parte de usuarios más jóvenes, la concejala explicó que esa revisión de las necesidades locales figura también en sus planes: “Tendremos que valorar ese cambio de perfil y estudiarlo con la red de atención a personas sin hogar en la que estamos trabajando. Es un espacio donde, entre todas las entidades, tenemos que analizar estos datos y ver si son cuestiones puntuales o algo que se pueda mantener en el tiempo”.

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