El PP quiere plantear una enmienda a la totalidad de las ordenanzas fiscales de Gijón, para intentar una bajada global de impuestos, pero no puede. El motivo es que las ordenanzas fiscales son inamovibles y sólo se someten a votación en el Pleno las modificaciones que cada año plantea introducir el gobierno local de turno. Para intentar cambiar el sistema, los populares van a presentar una iniciativa en la sesión del Pleno que se celebrará la próxima semana para que se permita a los grupos municipales presentar enmiendas a cualquier aspecto de las ordenanzas fiscales, aunque el equipo de gobierno no proponga su modificación.

De salir adelante esa iniciativa del PP, sería posible “enmendar el texto íntegro de las ordenanzas fiscales y el conjunto de tributos del Ayuntamiento gijonés, para poder realizar una bajada de impuestos en la ciudad”, según apuntó ayer la edil popular, Ángeles Fernández-Ahuja.

La iniciativa que defenderá en la próxima sesión plenaria consiste en solicitar al equipo de gobierno de PSOE e IU la celebración de un pleno extraordinario anual en el que todos los grupos políticos puedan enmendar todas y cada una de las ordenanzas, “y no solo aquellas que el gobierno municipal cada año estime oportuno modificar o revisar”, apostilla.

En opinión de Fernández-Ahuja, “la situación económica de muchas familias, autónomos y pequeños empresarios sigue sin ser óptima. Si de verdad se quiere ayudar a los gijoneses, necesitamos llevar a cabo una mayor rebaja fiscal”. La edil popular aboga así por abrir una nueva vía en la que Gijón pueda incorporar nuevas “bonificaciones y estímulos fiscales” que contrarresten “las graves consecuencias que están teniendo para la economía de muchos gijoneses factores como la subida de la luz o del precio de los combustibles y la consiguiente elevación del IPC”.

Para ello, agrega, es necesario, tal y como recoge la propuesta del PP, que los partidos de la oposición puedan “ejercer con plenitud la capacidad de enmendar el texto íntegro de las ordenanzas fiscales”. “Lo contrario sería cercenar o menoscabar el grado de contribución de la oposición en el diseño y articulación del conjunto de tributos locales, además de no adaptar a las necesidades reales de los gijoneses unas normas claves para la reactivación económica de la ciudad”, remata Fernández-Ahuja.