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Detenido un excelador de Puerta la Villa que usó datos de pacientes para comprar opioides

El implicado, un vecino de Pumarín de 69 años, falsificó 1.263 recetas robadas a un médico para traficar en el extranjero, sospecha la Policía

El centro de salud de Puerta la Villa. | Á. González

Un vecino de Pumarín de 69 años, jubilado tras años de trabajo como celador, ha sido detenido tras una compleja investigación por parte de la Policía Nacional, que le atribuye haber adquirido 1.263 recetas de medicamentos de calmantes y de la rama de los opioides usando datos falsificados de pacientes gijoneses. El sanitario, exempleado del centro de salud de Puerta la Villa, se retiró en 2010, pero antes pudo hacerse con el sello médico de un facultativo y su talonario de recetas. También se apropió de los datos personales de alrededor de una docena de pacientes con los que falsificó las recetas sin levantar sospechas durante años.

Parte de los medicamentos incautados al excelador. | CNP

Parte de los medicamentos incautados al excelador. | CNP

Las pesquisas policiales comenzaron en abril y lograron detener al sospechoso el mes pasado, pero las labores siguen abiertas y centradas en el análisis de los dispositivos electrónicos del detenido, ya que los agentes sospechan que ha podido traficar en el extranjero con al menos parte de las drogas sustraídas. Se baraja que en países de Sudamérica. Los miles de comprimidos que fue adquiriendo de forma ilícita durante años suman un botín de unos 45.000 euros.

El entorno sanitario reconoce que este caso es “excepcional” y vincula al trabajador a Puerta de la Villa, “pero hace años”. El servicio de Farmacia dio el primer aviso. El Grupo de Estupefacientes de la Nacional hizo lo que se denomina un “perfil geográfico” para dar con el autor. Cotejaron las farmacias que frecuentaba –identificadas porque el facultativo a quien le había robado el sello lo cambió, así que cada vez que compraba con ese identificativo se destapaba el delito–, entre El Llano y Pumarín, hasta que pudieron dar con su cara en las cámaras de seguridad de una de las farmacias. La investigación también comprobó que los pacientes bajo las que se sacaban las recetas no eran responsables de las compras. Durante su arresto, en un registro en su casa, se incautaron 109 cajas de medicamentos, cinco blísters con comprimidos, cuatro recetas médicas y diversa documentación con datos privados, además de una pistola detonadora. Ahora se estudia ese posible envío de parte de los medicamentos al extranjero.

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