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Icono involuntario de Somió

El cura se convirtió, pese a su discreción, en símbolo de la parroquia, donde tiene un busto y un parque con su nombre

Don Pío, rodeado de niños en una de las sesiones de catecismo en la parroquia.

“Amante de la lectura, de los paseos y de una buena conversación”. Esta es la mejor definición de Pío Sánchez Iglesias, en palabras de su familia, un religioso con temprana vocación sacerdotal que pronto se supo ganar el cariño de la parroquia de Somió, a la que llegó “tembloroso” y sin conocer a nadie a los 33 años. Al poco tiempo, ganó confianza y ya todo el mundo conocía a este cura “inteligente, de palabra serena y docta, de ademanes pausados, humilde, agradecido y generoso que lleva a Dios en su mirada”, como dejó escrito en LA NUEVA ESPAÑA su buena amiga Cuca Alonso.

El religioso, junto a la imagen de la Virgen de Fátima, en 2002.

El religioso, junto a la imagen de la Virgen de Fátima, en 2002.

Tal fue la conexión entre Don Pío y Somió que, además de muchas vivencias y enseñanzas, que gracias a la iniciativa de la feligresía su recuerdo perdurará para siempre. A esos consejos se suma el busto en las inmediaciones de San Julián que se instaló el 3 de julio de 2011. A unos metros de distancia, cerca del merendero El Pilu, hay un parque que lleva su nombre. Una zona verde que Somió decidió nombrar en homenaje a Don Pío en febrero de 2011. “Tengo agradecimientos para multitud de personas, religiosos y laicos, vecinos y gentes de otras partes”, compartió el sacerdote ese día.

Don Pío, oficiando unas comuniones en el exterior del templo.

Don Pío, oficiando unas comuniones en el exterior del templo.

El religioso vivió en primera persona la transformación de Somió, otrora dividida entre agricultores y familia de abolengo. “Había cierto recelo, porque se decía que si los curas se arrimaban más a los ricos que a los pobres... Pero pronto notaron que yo era igual para todos”, especificó en su día el propio Don Pío en estas páginas. Esa fue la hoja de ruta que tomó para entregarse a su rebaño, y atender todas las necesidades que tuvieran sus familias. Con su capacidad para escuchar y tender la mano a los demás se convirtió en alguien imprescindible.

Inauguración del parque junto al merendero de El Pilu que lleva su nombre.

Inauguración del parque junto al merendero de El Pilu que lleva su nombre.

Fueron muchos sus intentos por jubilarse, pero siguió siempre al pie del cañón hasta que en septiembre de 2012 dejó paso a su sucesor, Luis Muiña, en una misa que se convirtió en una despedida para Don Pío en loor de multitudes. Desde estonces, solo volvió a pisar una vez más su parroquia. “Se fue, y se fue, era muy serio en todo lo que hacía. Nosotros sí acudíamos a Tapia a verle , pero él solo volvió para celebrar la festividad del Carmen antes del coronavirus, pero todos los días leía las esquelas y estaba muy pendiente de lo que ocurría en Somió”, resumen los vecinos que ya rezan por su pastor.

Celebración de sus últimas fiestas del Carmen, en 2012, en San Julián.

Celebración de sus últimas fiestas del Carmen, en 2012, en San Julián.

Don Pío, bajo palio, en 2011, durante la procesión y celebración por sus 50 años de labor sacerdotal en San Julián.

Don Pío, bajo palio, en 2011, durante la procesión y celebración por sus 50 años de labor sacerdotal en San Julián.

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