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Hablan los dos excarcelados por la presunta violación del Carmen: “Somos inocentes y hay pruebas”

“Las visitas de nuestras madres, cada sábado, nos dieron una inyección de fuerza”, señalan los jóvenes investigados, de vuelta en Braga

La Policía sacando pruebas del piso de la calle Pedro Duro. Marcos León

Con la “conciencia tranquila”, insistiendo en su inocencia y ya en compañía de sus familias en su Braga natal, los dos investigados por la presunta violación del Carmen que el viernes quedaron en libertad defienden que las pruebas que avalan su inocencia “siempre han estado delante de la jueza”, por lo que siempre se han mostrado “esperanzados” en que pronto saldrían de prisión. Entienden, sin embargo, tal y como señalaron ayer a LA NUEVA ESPAÑA, que el sistema judicial ha sido injusto con ellos. Reprochan, además, que “personas con elevada responsabilidad política en España y en el Principado de Asturias” les condenasen como culpables antes de que ellos pudiesen declarar y defender su versión de lo ocurrido. Agradecen, en estos dos meses de prisión provisional, el apoyo de amigos y familiares y, especialmente, de sus respectivas madres. “Sus visitas cada sábado fueron una inyección de fuerza, ánimo y esperanza para nosotros”, confiesan.

“Hemos recuperado nuestra libertad y estamos con la conciencia tranquila. Somos inocentes y vamos a seguir con nuestra verdad hasta el final. En este momento estamos muy aliviados, las pruebas siempre han estado ahí”, señalan los dos jóvenes. Sobre su estancia en el Centro Penitenciario de Asturias describen que “fue muy complicada, lejos de todos”. “No conseguimos dormir los primeros días. Pero siempre tuvimos la enorme esperanza de poder salir, porque sabíamos que teníamos pruebas que demuestran nuestra inocencia”, coinciden. Ahora, ya en su pueblo, tratan de “recuperar el tiempo perdido” con sus familias, con quienes sienten “un sentimiento de deuda” por su apoyo. Sus madres, añaden, viajaron cada sábado. “Hicieron mil kilómetros para visitarnos, aunque fuese a través de un cristal y con barrotes en medio”, agradecen.

Tras su regreso, los dos chicos han podido reunirse también con los otros dos jóvenes que se mantienen como investigados por la denuncia de la supuesta agresión sexual acontecida el 24 de julio, denunciada por dos jóvenes veinteañeras. Estos dos amigos, que no llegaron a ingresar en prisión, “se quedaron muy contentos” tras volver a ver a los dos liberados: “No ha sido fácil para ellos. Tuvieron una enorme presión de los medios, que los estuvieron buscando por nuestro pueblo. Hasta tuvieron que cambiar de casa un tiempo”.

El ingreso en prisión de los dos jóvenes se decretó el pasado 26 de julio, hace dos meses. La magistrada del Juzgado de instrucción número 5 rechazó en primera instancia el recurso del abogado defensor, Germán Inclán ,y mantuvo la prisión provisional y sin fianza para ellos. El letrado ya anunció entonces su intención de recurrir esta decisión y, como último recurso, pedir el traslado de los encarcelados a una prisión portuguesa que les permitiese estar más cerca de sus respectivas familias.

Finalmente, la Audiencia, como desveló este periódico, acordó la puesta en libertad previa fianza de 5.000 euros cada uno. Los motivos del tribunal fueron que los jóvenes carecen de antecedentes penales previos a esta investigación, que ambos tienen un trabajo retribuido y que también los dos tienen un domicilio habitual y conocido, en este caso en compañía de sus padres, por lo que su paradero es estable. Ahora, ya en Braga, los recién liberados no podrán salir de la península ni comunicarse ni acercarse a menos de 300 metros de las demandantes, que ejercen la acusación particular contra todos ellos.

Los hechos que se investigan ocurrieron en la madrugada del 24 de julio, cuando dos mujeres de unos veinte años alertaron a la Policía Local de que habían sido víctimas de una agresión sexual por la que señalaron a cuatro varones con los que habían estado en una pensión en el barrio del Carmen. Todos fueron detenidos pocas horas después, en un piso de la calle Pedro Duro, y la denuncia abrió paso a una ardua investigación en el alojamiento en el que los implicados pasaron aquella noche. Desde el primer momento, las versiones entre denunciantes y denunciados fueron radicalmente opuestas, porque los investigados defendieron en todo momento su inocencia, negando cualquier tipo de abuso contra ellas. La causa fue motivo de debate público e incluyó una concentración en la plaza Mayor en repulsa de la violencia machista.

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