Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Cruz Roja grabará audiolibros para ancianos que no pueden leer: “Les ayuda a recordar”

“Muchos de ellos no están alfabetizados o tienen problemas de visión”, describe el librero Rafael Gutiérrez, que narrará las historias para la entidad

Por la izquierda, Rafa Gutiérrez, Henar Viloria, Paula Gómez y Mario Fuente, en la sede de la asamblea de Cruz Roja, con su equipación técnica para grabar audiolibros. | Juan Plaza

Audiolibros para gijoneses de edad avanzada que no saben leer o que, por problemas de visión o movilidad, no pueden disfrutar de un buen libro. Este es el proyecto que acaba de impulsar Cruz Roja y que aspira a crear una batería de novelas narradas para que los ancianos que reciben visitas o ayuda de los voluntarios de la entidad puedan reengancharse a la lectura. El plan ya ha dado sus primeros pasos con la grabación de “Carboneras”, de Aitana Castaño, y de “El nadador en el mar secreto”, de William Kotzwinkle. El siguiente será “La buena letra”, de Rafael Chirbes. El proyecto se completará, además, con la ayuda de la red local de bibliotecas, que se espera que puedan poner a disposición de los voluntarios otros libros para que puedan dejarse o leerse a personas mayores, y reforzará el ya existente club de lectura de Cruz Roja. “Para quienes no pueden leer, los audiolibros les ayudan a ejercitar la memoria y recordar”, defienden los voluntarios.

El narrador de las historias es Rafa Gutiérrez, librero de La Buena Letra y voluntario de la entidad. La idea se le ocurrió casi por casualidad y durante sus ratos haciéndole compañía a Consuelo Fernández, una anciana de 89 de Cimadevilla que vive sola. La octogenaria nunca aprendió a leer del todo y no podría mantener el hilo argumental de un libro, pero la apasionan las historias, así que Gutiérrez le empezó a leer. Un día, le relató un fragmento de “Carboneras”, el libro de Aitana Castaño, y a Fernández, que pasó su juventud en León, aquellos personajes de la mina y el trabajo de sol a sombra le removieron por dentro. “Es increíble cómo la lectura sirve para rescatar el archivo de recuerdos de una persona. Así se nos ocurrió que grabar historias podría ayudar a mayores que tengan problemas de visión o que no hayan podido alfabetizarse del todo, que hoy parece un problema superado, pero no lo es. Le pedimos permiso a la autora y a su editorial, Pez de Plata, y grabamos ‘Carboneras’ entero, nuestro primer audiolibro”, resume el librero.

Las sesiones de grabación son muy caseras. Gutiérrez queda, en general las tardes de los domingos, con Mario Fuente, voluntario y flamante técnico de sonido del proyecto. Hacen parones para merendar. “No llevó un par de meses dar con el primer audiolibro entero. La grabación debió de durar cuatro domingos, con sesiones de unas tres horas, pero por cada hora de grabación de Rafa yo luego tardo tres en editarla. Los pequeños errores y pausas para retomar, refinar el audio y hacer una mezcla con sentido depurándolo todo lleva mucho también, y también hemos metido música para pausas más largas”, cuenta Fuente. Su versión en audio de “Carboneras” dura tres horas y cuatro.

La también voluntaria Henar Viloria ya ha probado a poner la grabación del libro a algunos de los mayores que ella visita. Lo hace con el archivo guardado en su propio móvil, activando el altavoz, aunque la entidad no descarta crear alguna plataforma interna en la que poder volcar los futuros nuevos audiolibros. “Está gustando mucho, hay gente mayor que ya no ve bien pero que fueron muy lectores en su día. Yo hago visitas en el Hospital Cruz Roja, y allí había una paciente que era de la cuenca, de Mieres, y probé a ponerle el libro de Aitana. Se le abrieron los ojos de golpe, movía la cabeza, sonreía. Se emocionó muchísimo porque recordó su infancia y el ambiente minero”, señala. “Ahora la idea es que el voluntariado vaya también a leer a las casas con libros de la red de bibliotecas, porque se ve que funciona”, anuncia Paula Gómez, responsable del área de mayores en Cruz Roja.

Un robot inteligente narrará historias a los mayores ingresados en el Hospital Cruz Roja


El pequeño robot inteligente que desde hace meses tiene el Hospital Cruz Roja –un modelo de Alisys llamado “Pepper” y rebautizado en el hospital como “Teo”– se sumará al nuevo proyecto de audiolibros de Cruz Roja como narrador. El aparato, que puede moverse por su cuenta, visitará a pacientes mayores en sus habitaciones para ponerles en altavoz algunos de los libros narrados por los voluntarios. Cruz Roja, además, acaba de recibir una beca de 15.000 euros para proyectos relacionados con la digitalización, en la que la entidad incluye este plan de audiolibros pero también la compra de tablets para videollamadas con ancianos que viven solos y para romper, en medida de lo posible, la brecha digital que suele afectar a la tercera edad. Por otra parte, Cruz Roja celebrará el próximo 1 de octubre una jornada por el Día Internacional de las Personas Mayores que se titulará “Hacia nuevos modelos de atención” y que tomará como sede, de 12.00 a 14.00 horas, la Escuela de Comercio. Se darán a conocer las experiencias de trabajo ya implementadas y los retos que se plantea la entidad en el futuro.

Compartir el artículo

stats