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La cultura altruista renueva fuerzas: “Somos esenciales para la riqueza de Gijón”

Representantes del Ateneo Jovellanos, Ateneo Obrero, Cultural Gijonesa y Gesto, que comparten sede en la Escuela de Comercio, afrontan con ilusión el nuevo curso tras el covid

Por la izquierda, Pedro Roldán, Luis Rubio, Arlé Corte y Ángel Alonso, junto a la maqueta de Gijón en la Antigua Escuela de Comercio. | Marcos León

“Al iniciar el año no nos podíamos imaginar que podríamos tener a estas alturas una semana con cuatro actividades”. Arlé Corte, de la Sociedad Cultural Gesto, se emociona simplemente con poder referirse a un acontecimiento que antes del inicio de la pandemia sanitaria podía pasar prácticamente desapercibido. Las entidades culturales de la ciudad han sorteado los efectos de los coronavirus, con restricciones en los actos, pero sin caer en el desánimo. Ahora, con el nuevo curso por delante, se muestran optimistas para recuperar el nivel de actividad del pasado y que aglutinaba a decenas de personas en cada cita. Y lo hacen además desde un tono reivindicativo. “Somos esenciales para la ciudad. Gijón siempre se caracterizó por una inquietud cultural muy grande y esa riqueza se sigue demandando”, coinciden en señalar los representantes del Ateneo Jovellanos, Sociedad Cultural Gesto, Ateneo Obrero y la Sociedad Cultural Gijonesa.

En la segunda planta de la Antigua Escuela de Comercio (en la calle Francisco Tomás y Valiente) conviven estas cuatro entidades, con mucha historia y arraigo en la ciudad, que se adaptan también a los nuevos tiempos. “En su momento éramos pocos los que programábamos actividad, ahora hay mucha variedad, pero la labora que hacemos es importante. Estamos dando un servicio al público que enrique a todo el global de la ciudad”, explica Luis Rubio, presidente del Ateneo Jovellanos, una institución fundada en 1953. Cerca de una docena de conferencias o presentaciones de libro promedian cada mes en su programa de actividades, incluso algún pequeño concierto que se suma en alguna ocasión a la oferta para un público muy fiel.

La ampliación de los aforos ha motivado que afronten con mucho más entusiasmo el nuevo curso. Algunos, como Gesto, añoran volver a llegar a todos los barrios de la ciudad. “Queremos volver a estar pronto en todos los centros municipales integrados de Gijón”, relata Arlé Corte, que vio cómo el sesenta aniversario de la entidad se celebró en plena pandemia y con menos recuerdos de los que hubieran querido. “Ahora lo que hay que hacer es sacar a la gente de casa, que se den cuenta que todo esto fue un parón, y que todo vuelve a fluir, y que hay vida cultural de verdad”, relata la presidenta de una asociación que apuesta por la literatura y la poesía, y que no deja de lado el teatro o la fotografía, entre otras actividades.

No solo conferencias se pueden encontrar en los actos organizados por estas entidades culturales que, de manera altruista, llegan a todos los públicos de la ciudad desde hace años. El retorno a este nuevo escenario, “la nueva realidad”, como le gusta definirla a Ángel Alonso, componente de la directiva del Ateneo Obrero de Gijón, se presenta con la necesidad de analizarla, debatirla y comprenderla. “Si la mayor parte de las desgracias del mundo han venido por el miedo y por la ignorancia, la mejor manera de combatirlo es mediante el conocimiento, debate, los acuerdos y los desacuerdos”, señala Alonso. En su caso, esta entidad refundada en 1981 quiere recuperar para este curso los tradicionales torneos de ajedrez, y mantener el espíritu reflexivo, “con debates sobre el mundo de la educación, la política, el arte o la edición literaria”, resalta Alonso.

Esta labor, la de un debate que permita ejercitar el pensamiento crítico, es la que se marca la Sociedad Cultural Gijonesa, que tiene previsto potenciar de nuevo las proyecciones audiovisuales durante este nuevo curso. “Buscamos fomentar debates que generen pensamiento crítico. Tratamos de crear una sociedad lo más participativa y crítica posible”, resalta Pedro Roldán, presidente de esta activa entidad que nació en 1968. “Tenemos una visión de participación social, que buscamos que sea compatible con la misma apuesta que se pueda hacer desde el ámbito institucional”, añade el presidente de la Cultural Gijonesa.

Las cuatro entidades ofertan su propia programación. Coinciden en que hay espacio para todas en la ciudad, pero no por ello dejan de trabajar de forma autónoma. La comunicación fluye entre todas ellas de forma fluida. E incluso no descartan efectuar alguna actividad común, que sirva para visibilizar su trabajo. “Las cuatro asociaciones seguimos teniendo un papel destacado, que la administración tome ritmo y rompa con todas las restricciones”, señalan en el Ateneo Obrero. “La propia pluralidad de una ciudad con una vida cultural bastante importante es lo que nos distingue a Gijón”, reflexionan en la Sociedad Cultural Gijonesa.

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