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La Alcaldesa achaca el fiasco de la comisión del Muro a los arquitectos

“Hoy no les llamaría”, dice González tras dudar de la profesionalidad del colegio, que lamenta que se “empañe” su esfuerzo de un año

Vista aérea del paseo del Muro. | Ángel González

El desacuerdo a dos bandas que impidió que de la comisión del Muro saliera una decisión firme sobre qué hacer con el tráfico se transformó con las horas en un cruce de reproches y críticas. De la oposición de centro derecha al equipo de gobierno por “sectario” y de la Alcaldesa, la socialista Ana González, al Colegio Oficial de Arquitectos por la gestión del trabajo como líder del proceso. La comisión se cerró dando como alternativas uno o dos carriles y dejando la decisión a lo que se fije en el nuevo plan de Movilidad y un reformado Plan especial del Muro. “Estoy insatisfecha. Para decirme que había que cambiar el plan especial, ya lo hubiera hecho yo. Defiendo a los colegios profesionales pero aquí no se si hubo mucha profesionalidad. Hoy no los llamaría, eso lo tengo claro”, sentenció la regidora.

Una de las quejas del gobierno local es que, tras un año de reuniones y elaboración de documentos, el Colegio de Arquitectos presentara un decálogo de conclusiones basado en las respuestas de 14 personas –de las 18 a las que se remitió– a una encuesta y en la que se daba por bueno que la opción compartida era el doble sentido con dos carriles. Una parte de la comisión no lo aceptó, incluida la representación del gobierno municipal. González hablaba ayer de niveles de injerencia y manipulación. Y no solo de la oposición. “El uso de fotos de StopMuro y no otras que también había (en referencia a que el Colegio presentó un estudio sobre el escaso uso del “cascayu” basado en fotos de las redes de esta plataforma contraria a la peatonalización), manipular ciertos datos objetivos que les pasó el Ayuntamiento y el colofón final, esa encuesta donde, por ejemplo, era imposible contestar que se quería todo peatonalizado”, enumeró.

El Colegio Oficial de Arquitectos utilizó una nota pública para defender que “se ha hecho el trabajo que se le había encomendado y al margen de debates externos” y lamentar “que el esfuerzo de más de un año hecho por la institución pueda verse empañado por unos comentarios extemporáneos que solo se pueden entender desde el desconocimiento de lo que ha sido la comisión”. También matiza el Colegio que no tuvo contraprestación económica ya que los gastos del ayuntamiento se limitaron a financiar el volcado de datos y la organización de unas jornadas divulgativas. Y un mensaje a todos: “el documento consensuado va más allá de un, dos o ningún carril”.

De hecho, la comisión sí pactó otras cosas, como ampliar la acera de la zona edificada, generar nuevas conexiones peatonales o ampliar espacios públicos para incorporar usos deportivos, infantiles y terrazas.

Mantener la actual situación de una vía para coches es la propuesta más cercana al sentir del gobierno de PSOE e IU. “El cascayu no es mi modelo de Muro, el cascayu fue una decisión táctica en un momento determinado; lo que yo quiero es un buen Muro y creo que eso es con los menos carriles posibles”, matizó la regidora socialista

Aurelio Martín, edil de Movilidad, asume que “la comisión no respondió a lo que se pretendía” pero prefiere quedarse con lo positivo de la experiencia. “Es verdad que hubo un desacuerdo, y no menor, con el tráfico, pero hay unos mínimos que ahora compartidos todos y que no creo que se hubieran dado hace dos años, antes de la pandemia, sobre no querer cuatro carriles, ni ir a soterramientos”.

Para parte de la oposición municipal, la reacción del gobierno es un ejemplo de su “sectarismo y formas autoritarias de tomar decisiones”, en palabras de José Carlos Fernández Sarasola. Para el portavoz municipal de Ciudadanos no puede ser que “si las conclusiones no son del agrado de la alcaldesa se retuerza la realidad para amoldarla a lo ella considera bueno para la ciudad” y menos que “eche la culpa a la oposición o al colegio de Arquitectos”. Sectarismo es también argumento en la reflexión de Jesús Martínez Salvador, líder de Foro. “Sorprende que no se respete el sentir mayoritario. Igualmente sorprenden las críticas de la Alcaldesa a un Colegio Profesional, o quizá no sorprenden tanto, ya sabemos que quien no opina como ella no tiene sitio hoy en Gijón. Otra muestra del sectarismo más patético”.

Desde la bancada de la izquierda , Laura Tuero, portavoz de Podemos-Equo, pide al gobierno “que arregle ese desaguisado porque la realidad es que el Muro se ha de modificar en este mandato, no puede ser otro fracaso como el plan de vías”. Podemos apuesta por un Muro “ con la máxima peatonalización posible y con un carril de circulación que atienda las necesidades de vecinos y de la zona. Y buscar soluciones de aparcamiento para los vecinos”.

Ángeles Fernández-Ahúja, concejala del PP, habla de “la crónica de un fracaso anunciado en la medida en que el gobierno no ha parado de poner piedras en el camino de la comisión el Muro, no ha mantenido una actitud neutral. Lamentablemente hemos perdido un año”. Ante esta falta de definición y ante el hecho de que la situación de emergencia por covid que justificaba el “cascayu” ha desaparecido, el PP exige restablecer el doble sentido de circulación en el Muro.

Vox es el único grupo que se escapa de la dicotomía uno o dos carriles. Su opción es volver a lo que había con sus cuatro carriles. “En el Muro cabemos todos, incluyendo los coches. Existe una corriente muy ideologizada en nuestra ciudad en el tema de la movilidad que quiere priorizar los desplazamientos peatonales y en bicicleta sobre otros modos de moverse y que “criminaliza” la utilización del turismo particular y los vehículos a motor en general”, explica Eladio de la Concha.

Manuel Cañete, presidente de la Federación Vecinal y hasta hace poco del Foro de Movilidad, puso en relación el deslucido final de la comisión del Muro con la disolución días antes del Foro de la Movilidad: “Hay que convenir en que en participación y movilidad hay mucho que cambiar”.

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