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Ignacio Sendín Entrenador y autor del libro “Origen del balonmano asturiano”

“El origen del balonmano en Asturias tiene nombre de mujer”

“La historia de Pura Zapico, quien introdujo el germen de este deporte en la región por Pola de Laviana, se ha tergiversado por motivos espurios”

Ignacio Sendín, ayer, con su libro en la redacción de LA NUEVA ESPAÑA de Gijón. | Ángel González

Ignacio Sendín (Gijón, 1952) es entrenador nacional de balonmano desde 1976. Y autor del libro “Origen del hand-ball español”, el primero de tres tomos que tienen el objetivo de recopilar la historia del balonmano. Ahora publica el libro “Origen del balonmano asturiano”, el segundo de estos volúmenes, que recorre la historia de este deporte desde 1938 hasta 1961.

–El inicio del balonmano fue en campos de fútbol y con once jugadores. Sería un deporte muy diferente al que conocemos ahora.

–Sí, se jugaba con la táctica del fútbol. Un 2-3-5 y el portero. Era muy diferente. Tengo documentado que Pura Zapico, la que trajo el balonmano a Asturias, llegó a jugar en 1935 en el antiguo campo de Chamartín, lo que luego fue el estadio Santiago Bernabeu.

–¿Quién fue Pura Zapico?

–Fue una estudiante del instituto Velázquez, en Madrid. Fue jugadora de hockey hierva internacional. Asistió al preolímpico de Berlín de 1936 con la selección española. Antes, había jugado a balonmano con el Velázquez y con el Madrid. Ella fundó el Club Femenino de los Deportes de Madrid, con dos más, con Clara Sancha y Aurora Villa. Su historia es comprometida.

–¿A qué se refiere?

–Su historia se ha tergiversado. Se cuenta que Pura Zapico estudió en Berlín y que trabajó para organizar los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 y el campeonato del mundo en 1938. Nunca llegó a colaborar con los nazis, porque ella nada más que estuvo en Alemania 15 días para jugar al hockey. Nada más. Se ha contado la historia así por intereses espurios, que no entro a valorar.

–¿Cómo se asienta el balonmano en Asturias?

–Zapico llegó con el balón debajo del brazo. Viene para tratar de lograr un pasaporte y exiliarse en España. La única forma que tiene es apuntarse al auxilio social y lo hace. Lo que ella sabe es jugar a balonmano y a hockey y jugar a este deporte en Pola de Laviana en 1938 era muy complejo por lo de conseguir sticks. Faltaba de todo. Esta mujer es la que enseña a las niñas de la zona a jugar a balonmano. –Prosiga. –Zapico prendió una mecha, que duró desde 1938 hasta 1961. Luego vino una continuadora, Luisa Álvarez Iglesias, a la que llamaban la “capitana”. Ella imponía, arrastraba y conseguía el dinero para que la gente jugara al balonmano. Llegaron a tener hasta tres equipos. En Asturias, el balonmano es un deporte con nombre de mujer sin ningún genero de dudas. Luisa Álvarez Iglesias todavía vive. Tiene 97 años.

–¿Cuáles son los grandes éxitos del balonmano asturiano en la época que trata en su libro?

–Fueron tres. El campeonato de la sección femenina en 1943; en 1944 los juegos universitarios y en 1961 el campeonato de la sección femenina ya cuando el balonmano se jugaba con siete jugadores.

–Cuándo el balonmano comienza a popularizarse entre los hombres?

–Eso es otra de las cosas que aporta el libro. En 1945 hubo una federación asturiana de balón a mano, que nadie había reconocido hasta ahora. Tenía su presidente, su junta directiva y emitía sus propias fichas con sus sellos donde puede verse por ejemplo la cruz de la victoria. Esta federación estuvo unos años, con Justo del Campo como presidente. Entre los hombres, el balonmano comenzó a hacerse popular a partir de 1949, aunque hubo partidos en 1945. Fue muy poco a poco. Se popularizó sobre todo con un campeonato de España juvenil celebrado en el Grupo Covadonga de la época en 1958. Fue un éxito de taquilla enorme.

–¿Cómo ve la salud del balonmano en la región?

–En franco retroceso. No salen jugadores, no hay jugadores que puedan ir con garantías a las selecciones españolas en categorías inferiores. A nivel nacional, estamos en clara reconversión que con trabajo se sacará adelante. Ahora mismo, la escuela de entrenadores de España es la mejor de Europa.

–Acaba de concluir el primer clínic de balonmano en Gijón. ¿Qué le ha parecido?

–Fue un éxito. Pero se vio uno de los problemas que hay en el balonmano en Asturias y es que la población está envejecida. Una buena parte de los presentes estábamos por encima de los sesenta años.

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