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El alquiler de bajos comerciales coge fuerza en Gijón gracias a unas rebajas de hasta el 30 por ciento

“Hay casos en los que el precio ha bajado a la mitad que hace diez años”, dicen las inmobiliarias | “Ahora es más fácil cambiar de local”, afirman los comerciantes

Desde arriba, Jony Muñiz, Xiao Chen y José Manuel Imbérgamo, en sus negocios.

La rebaja del precio de un local después de doce años y medio vacío permitió a Xiao Chen trasladar su negocio a un espacio mayor. El local que dejó apenas tardó cuatro meses en alquilarse a Jony Muñiz, también ajustando el precio.

La reducción de los precios de los alquileres de los locales comerciales a raíz de la pandemia del coronavirus está propiciando la ocupación de algunos que llevaban años cerrados en las principales calles comerciales de Gijón. Así lo explica la presidenta de la Unión de Comerciantes del Principado, Sara Menéndez. Una situación que confirman responsables de agencias inmobiliarias. Según dicen, los locales en buenos emplazamientos que están a precios razonables se están alquilando. Bajos, en muchos casos, que llevaban años vacíos en algunas de las calles más codiciadas, como Menéndez Valdés, y que se han arrendado este año después de que sus propietarios rebajaran en un tercio el precio que pedían por ellos.

César Nozal, de la agencia La Playa, explica que “los locales buenos han empezado de nuevo a alquilarse porque han bajado las rentas y hay demanda de locales céntrico”. “Los buenos a precios razonables se están alquilando”, asegura. Mima línea expresa David Pellitero, de la inmobiliaria Royal Premium. Explica que las zonas en las que más han bajado los precios son las calles principales como Menéndez Valdés, Corrida, Uría y Moros, por ejemplo, donde “en algunos casos se están alquilando a mitad de precio que hace diez años”. El motivo es que mientras antes de la crisis de 2008 los comerciantes “se pegaban” por estar en esas vías, “ahora tienen muchos locales vacíos y los comerciantes tienen dónde elegir”. No sólo para abrir un negocio nuevo, sino también para cambiar de local si el propietario del que ocupan no les baja la renta. Pellitero apunta que la pandemia “fue claro el detonante” para esta reducción de los precios.

Un ejemplo es lo que está ocurriendo es la calle Menéndez Valdés, donde aún queda una decena de locales vacíos, menos de los que había al inicio de la pandemia. Varios se han alquilado, en algunos casos con importantes rebajas de precios, tanto a comercios de nuevo establecimiento como a otros que se trasladaron por no haberles reducido la renta en su emplazamiento anterior.

Es el caso de José Manuel Imbérgamo, que en octubre abrió en esa calle su segunda joyería en Gijón, Sagal, después de haber mirado otros cuatro locales en los que los propietarios rechazaron ajustar los precios. En el que finalmente se estableció, buscado a través de una agencia inmobiliaria, negoció una renta que es un 35% del precio que inicialmente pedía el propietario de un local que llevaba dos años vacío tras el cierre del anterior negocio. Dos años sin generar ni un sólo ingreso pero ocasionando gastos. En opinión de Imbérgamo, si hay locales vacíos en las principales zonas comerciales de Gijón es porque muchos rentistas, fundamentalmente los de más edad, “tienen la mentalidad de hace 20 años, cuando los precios altos estaban ajustados al mercado por la venta que entonces había en los comercios”, pero la situación ha cambiado.

Javier Díaz, de Calzado Saludable Masan, cambió el pasado verano de local en la misma calle y con mejores condiciones, ahorrándose un 30% en la renta, después de que su antiguo arrendador se negase a bajarle el alquiler. Una rebaja del 33% es lo que permitió que se ocupara en abril de este año el antiguo local de Depeche, vacío desde hacía doce años y medio. El dueño, propietario de varios locales, bajó los precios en todos tras la pandemia, explica Xiao Chen, de Casa de Móvil. En su caso fue un traslado a un local mayor, simplemente cambiando de acera. El que dejó vacío apenas tardó cuatro meses en alquilarse y en agosto lo cogió Yonathan Muñiz para montar su frutería Papaya y Mango. “Los alquileres bajaron respecto a hace años, tras la pandemia son más asequibles”, asevera.

Unos ajustes en las rentas que son a largo plazo, dado que los contratos de alquiler de locales comerciales suelen ser de diez años de duración. La apertura de locales en los últimos meses en la misma calle incluye negocios en los que no se mantuvo la renta de los anteriores inquilinos, como Kreencias, que se trasladó desde un local más alejado del centro o Soul Cofee, explican los regentes del negocio. Una óptica y una tienda de estética también son de reciente apertura ahí.

En otras calles del centro, como Covadonga, ha abierto una panadería y un minisupermercado y hay otros locales reformándose para su apertura. En la calle Corrida, por poner otro ejemplo, va a cambiar de ubicación una franquicia de joyería, mientras otros dos locales se van a destinar a sendos negocios hosteleros, en uno de los casos para expandir uno ya existente. La rebaja de los precios va en aumento, según cuenta el sector inmobiliario.

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