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La asociación vecinal de San Andrés de los Tacones, abocada a disolverse

La falta de relevo y las dificultades para los trámites telemáticos ponen en jaque a la entidad, que decide su continuidad el día 11

Por la izquierda, Eusebio Ortega, Geli Muñiz y Mari Luz Álvarez, ayer por la mañana, en el centro social de San Andrés de los Tacones. | Ángel González

Eusebio Ortega puede convertiste en el fundador de la asociación de vecinos de San Andrés de los Tacones, en su único presidente y en el que ponga punto y final a 24 años de historia de la entidad. El veterano líder vecinal anunció en marzo del año pasado su decisión de dejar el cargo. La renuncia no fue oficial porque con la pandemia no se pudo organizar la asamblea de socios. Ahora, ya hay fecha para esta reunión. El próximo sábado los vecinos de la parroquia están llamados a una asamblea general y a continuación a una extraordinaria. El único punto del día de esta es “la toma decisiones relativas a la continuidad de la asociación”.

“Me daría mucha pena tener que cerrar porque se perdería el legado de la asociación”, reflexiona Ortega, a sus 76 años. A la marcha del presidente hay que sumarle también la del secretario, Genaro Iglesias, y la de la tesorera, Mari Luz Álvarez. A pesar de que Ortega dejó dicho hace más de año y medio que no seguiría, nadie en la parroquia ha manifestado querer asumir la responsabilidad del cargo. A ello hay que sumarle un segundo problema, que pone en jaque el futuro de esta entidad y que es común a toda la zona rural. La obligación de realizar los trámites con el Ayuntamiento de forma telemática por internet se ha convertido para ellos en un problema. “Antes las cosas se hacían a boli, pero ahora necesitamos alguien que sepa manejar el ordenador”, apunta Ortega.

La esperanza es que el próximo día 11 de diciembre alguien quiera dar el paso. En la parroquia también existe la Asociación cultural de festejos que preside Geli Muñiz. Esta agrupación se encarga de organizar las fiestas de la parroquia y actividades durante la Navidad y el Antroxu. Ortega confía en que alguien de este colectivo pueda tomar las riendas. Pero Geli Muñiz advierte que no sería algo sencillo. “Los socios somos los mismos, pero nosotros solo podemos organizar cosas culturales”, explica.

En San Andrés, una de las parroquias más afectadas por la construcción de la Zalia, quedan cerca de 150 vecinos. “Estamos limitados, pero ahora el pueblo está hecho. Solo sería mantenerlo”, explican Ortega, Muñiz y Álvarez. Ninguno de los tres quiere que la parroquia sea la primera que se queda sin representación vecinal. Una representación capitaneada por una asociación que llegó hasta el Parlamento Europeo para denunciar la expropiación de terrenos por la Zalia.

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