Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El lustre de una firma familiar gijonesa

SEM, premio a la trayectoria empresarial, nació en un taller de Calzada Alta en 1956 y ahora cuenta con nueve centros en tres comunidades

Raúl González Alonso, en la nave de SEM en Calzada Alta. | Ángel González

Sistemas Especiales de Metalización (SEM) acaba de recibir el premio “Impulsa” a la trayectoria empresarial. Se trata de una compañía familiar nacida y arraigada en Gijón, que cuenta con centros de trabajo en tres comunidades autónomas y unos 200 trabajadores, 130 de ellos estables y a tiempo completo.

La empresa nació con otro nombre, Sociedad Española de Metalización. La fundaron Félix Baragaño Gómez y Ramiro Rilla Abad en 1956, dos técnicos con dilatada experiencia en Duro Felguera y Gijón Fabril que se establecieron por su cuenta en un segmento de actividad prácticamente inexistente en España por entonces. Al frente de la empresa está actualmente Félix Baragaño hijo, presidente de la Cámara de Comercio de Gijón.

La compañía está especializada en tratamientos superficiales como decapado, pintura y metalizado, aplicados tanto sobre metales como otro tipo de superficies como por ejemplo la fibra y materiales compuestos de las grandes palas de los aerogeneradores. Lo que hace permite proteger los materiales tratados y hacerlos más duraderas.

El lavianés Raúl González, director comercial y de operaciones de SEM, señala que además de tratarse de una empresa familiar “casi todos los trabajadores que empezaron con los fundadores se acabaron jubilando en la empresa”.

La empresa nació en Calzada Alta, en un taller de apenas 320 metros cuadrados que fue ampliando con el tiempo. En Gijón también tiene su sede y oficinas centrales, en El Cerillero. Éstos son dos de los nueve centros de trabajo fijos, seis de ellos en Asturias, dos en Galicia y uno en Navarra, con los que cuenta una compañía que ha realizado trabajos para empresas de referencia de los sectores eólico, naval, siderúrgico, eléctrico, de bienes de equipo, nuclear, de infraestructuras, militar, industrial y aeronáutico, tanto en sus instalaciones como reparaciones in situ para clientes.

En Asturias, además de las dos de Gijón, también cuentan con instalaciones dentro de la factoría de Arcelor en Avilés desde 1992, donde realizan el granallado y prepintado de chapa gruesa producida por la multinacional siderúrgica en Gijón. Ahí el cliente de SEM es Arcelor, si bien los destinatarios finales de las chapas tratadas son fundamentalmente empresas de los sectores eólico y naval.

Además de contar con instalaciones en terrenos de Arcelor y para dar servicio a Arcelor, SEM también hace lo propio para la fábrica de pasarelas para aeropuertos de TKE en Mieres, donde cuenta con instalaciones desde 2006. Lo mismo ocurre con Asturfeito, para la que hace granallado y pintado en sus instalaciones del Parque Empresarial Principado de Asturias, en Avilés.

El sexto centro de trabajo que tiene en Asturias es también el mayor. Lo abrió en 1996 en el Polígono de Silvota, en Llanera, una nave de 6.000 metros cuadrados sobre una parcela de 28.000 en donde se tratan grandes estructuras como puentes, galerías y otras estructuras pesadas.

En Galicia la empresa gijonesa cuenta con instalaciones en el Polígono de Bergoño (Coruña) y en Navantia Ferrol. En Lumier (Pamplona) la empresa abrió en 2016 un taller que trata palas eólicas para Nordex.

A esto se suman los trabajos in situ en instalaciones de clientes en España, Francia, Alemania, Dinamarca y Chipre, en fábricas, en refinerías, centrales nucleares u otras centrales eléctricas, entre otras instalaciones.

El relevo generacional en SEM se produjo a finales de los años 80 con el fallecimiento de los fundadores y la adquisición de todas las acciones por la familia Baragaño. González destaca del actual presidente y dueño de la empresa que “una de sus líneas estratégicas siempre fue reinvertir en nuevos activos, en el crecimiento de la compañía, de ahí el contrato con Arcelor o la entrada en el sector eólico, el aeronáutico o el militar; reinvertir los beneficios en nuevos proyectos es un tema importante en la cultura de la compañía”.

Una estrategia que ha dado sus frutos. Así, SEM experimentó un crecimiento importante a partir de 2005, realizando trabajos para el sector eólico. Actualmente, en un año normal factura entre 10 y 12 millones de euros anuales. Eso tras remontar el bache que sufrió entre 2012 y 2013 tras el que “tuvimos que reinventarnos”, reduciendo primero el tamaño de la compañía para adaptarse al mercado, antes de volver a crecer.

Raúl González explica cómo ha afrontado la compañía el problema de la escasez de profesionales cualificados para los trabajos que realiza: mediante cursos de formación apoyándose en instituciones especializadas en impartirla, pero en los que “nosotros instruimos desde nuestra experiencia a los trabajadores, porque es un mercado en que no hay suficientes profesionales; hay escasez desde hace diez años”, señala. La formación no va dirigida sólo a contratar nuevos trabajadores, sino también a actualizar los conocimientos de los que ya tienen en plantilla.

Ahora el premio que Impulsa ha otorgado a la compañía “es para nosotros un orgullo enorme, como es un orgullo para los trabajadores pertenecer a SEM”, concluye.

Compartir el artículo

stats