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Un plan del centro Montevil reduce un 80% las tentativas de suicidio

El equipo de enfermería abordó un programa para personas con esquizofrenia con antipsicóticos inyectables y gestión de casos

Los suicidios también se incrementan en la gente joven.

Antipsicóticos inyectables, un seguimiento multidisciplinar y, sobre todo, gestión de casos –personal de enfermería a cargo de los pacientes–. Esta es la fórmula de un innovador proyecto de prevención de suicidios en personas con esquizofrenia. Los resultados de esta investigación, liderada por personal de enfermería del Centro de Tratamiento Integral (CTI) Montevil, son más que alentadores: las tentativas de suicidio en personas con diagnóstico de enfermedad mental grave se redujeron en un 80 por ciento. El estudio siguió durante una década a 344 personas, todos los ingresos con diagnóstico de enfermedad mental grave entre 2004 y 2008.

“Los resultados han sido muy satisfactorios y ponen de relieve la eficacia de la gestión de casos”, apunta Silvia Díaz-Fernández. Ella es una de las enfermeras que encabezó la investigación “Intentos de suicidio en personas con esquizofrenia antes y después de participar en un programa comunitario intensivo con manejo de casos; un seguimiento de veinte años”, ya publicada y recientemente galardonada en los XXXI Premios de Innovación e Investigación del área sanitaria de Gijón (nombrada área sanitaria V). También Danny Francisco-Frías Ortoza y Juan José Fernández-Miranda. Silvia Díaz-Fernández explicó que “el seguimiento de los pacientes fue de diez años desde su ingreso en Montevil, pero retrocedimos otra década a través de los historiales. Así que cada caso se siguió durante veinte años”. Además de la gestión de casos, hace hincapié en el seguimiento multidisciplinar: “Han participado profesionales sanitarios de distintas áreas para conseguir un abordaje más completo que en otros tratamientos”.

Era una investigación muy necesaria. Porque, tal y como recoge el estudio del personal de enfermería de Montevil, el riesgo de suicidio se multiplica por ocho entre los pacientes de esquizofrenia. Entre el 20 y el 50 por ciento de los diagnosticados tienen historial de tentativa. En la mayoría de los casos, se registran durante los diez primeros años tras el diagnóstico. Hasta el 50 por ciento durante los primeros dos años. “El apoyo social es importante”, apuntan en el estudio.

Aunque lo primero es la atención sanitaria. La media de edad de los pacientes, en la investigación de Montevil, fue de 43 años y el 63 por ciento eran hombres. “Este programa se basó en los principios del cuidado comunitario, con una gestión de casos intensiva”, destacan. Cada enfermera siguió a un total de veinte pacientes. Además de la intervención multidisciplinar, el personal de enfermería impulsó “la integración de los pacientes en la comunidad, proporcionando tratamiento, rehabilitación y apoyo”. En cuanto a la farmacología, los antipsicóticos inyectables demostraron ser más eficaces que los tratamientos orales.

Hablan los datos. Este abordaje consiguió una adherencia mucho más alta: solo 42 pacientes abandonaron voluntariamente, frente a los 290 que lo hicieron anteriormente en tratamientos estándar. Las tentativas de suicidio se redujeron, en cifras redondas, de 134 a 26. El estudio, eso sí, “se basa únicamente en personas con un diagnóstico previo de enfermedad mental grave, por lo que no puede ser trasladado a la población general”.

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