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Unos Magos en barco y “vacunados”: así fue su llegada al puerto deportivo de Gijón

Los Reyes se dan un baño de masas: “Pondremos nuestra magia para que termine la pandemia”

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Los Reyes Magos llegan a Gijón

Faltaban todavía unos 20 minutos para la llegada de los Reyes Magos al puerto deportivo y riadas de gente ya se dirigían a la dársena con los paraguas y los chubasqueros a mano. Cuando Sus Majestades de Oriente pusieron ayer pie en tierra en Gijón arreciaba la lluvia, pero la ilusión por verles era más fuerte que el frío. “Completamente vacunados”, como ellos dijeron, los tres Magos y el Príncipe Aliatar se dieron un baño de masas. “Muchos niños en sus cartas han pedido que acabe la pandemia. Pondremos nuestra magia para que así sea”, afirmaron los Reyes.

Mientras los Monarcas se bajaban de la embarcación de la Guardia Civil que los dejó en la costa, desde lejos, desde la calle Claudio Alvargonzález, el tránsito de las Ballenas, la plaza del Marqués y el espigón de Fomento, llegaban los ecos de centenares de gijoneses que no quisieron perderse la cita. La emoción la condensaban Gonzalo Blanco, Nicolás Moreno y Alfonso de la Riva, tres de los niños que acudieron a verles. “Después de lo del año pasado, teníamos muchas ganas de estar con ellos”, afirmaron.

Unos Magos en barco y “vacunados”

Desde la dársena del puerto deportivo, los Magos fueron en coche hasta el Palacio de Revillagigedo, empapados de confeti. En uno de los vehículos se escondía parte de la magia del día de ayer. Víctor Amaro, el conductor del coche en el que iba Baltasar. Entrenador de fútbol, es un gijonés que trabaja en Fuerteventura. Hace dos días estaba entrenando en Gran Canaria y no dudó en tomar un avión para no perderse la jornada. Hoy, ya está de vuelta en la localidad de Gran Tarajal. “Para mí, merece mucho la pena”, afirmó.

A las puertas del Revillagigedo, los Reyes se dirigieron a los niños.

–¿Vendréis a la cabalgata? –les inquirieron.

–Sííííííí–respondieron a coro.

Unos Magos en barco y “vacunados”

Su discurso no solo iba para los presentes. También para aquellos niños que ayer, por estar confinados, tuvieron que quedarse en casa. Ser niño y perderse la Navidad es un sentimiento que conoce a la perfección el pequeño Ismael Cuesta, presente ayer. Su confinamiento y el de su familia terminaron hace un par de días. “No pudimos juntarnos con la familia. A los Reyes lo único que les pido es salud. En mi cole hay una clase confinada y no quiero que nadie más dé positivo”, anheló. Si los Magos cumplen su deseo, también estarán cumpliendo el de todos los gijoneses.

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