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El acusado de tener a once mujeres sin contrato en un club se desliga de la gestión

“Tuve que dejarlo por temas familiares”, afirma en el juicio | La otra encausada llega a un acuerdo con la Fiscalía y acepta medio año de cárcel

El acusado, de espaldas, ayer en la vista oral en la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Gijón. | Ángel González

“Si volví al club alguna vez, fue a tomar algo”, afirmó ayer J. L. F. Es uno de los dos acusados de gestionar un club de alterne en la avenida de La Costa, en el que se encontraban once mujeres trabajando de forma irregular. Negó ayer a la mayor que tuviera cualquier participación activa en el negocio cuando se produjo la visita de control de agentes policiales y funcionarios de la Agencia Tributaria –en enero de 2015–. La otra acusada, que acudió a la vista a través de videoconferencia, sí reconoció los hechos y llegó a un acuerdo con la Fiscalía y la Agencia Tributaria: seis meses de prisión y al pago de una multa, durante medio año, a razón de cinco euros al día (900 euros).

Una reducción considerable frente a la solicitud inicial de la Fiscalía de Área de Gijón, que pedía dos años y medio de cárcel y el pago de una multa de más de 3.000 euros para cada uno de los acusados. A pesar de esto, J. L. F. mantuvo ayer su inocencia en el juicio oral, que se celebró en la Sección Octava de la Audiencia Provincial tras varios aplazamientos.

El acusado manifestó, a preguntas de la Fiscalía, que estuvo al frente del negocio de hostelería hasta 2013. Llevaba el local desde hacía algo más de un lustro y buscó el traspaso “por asuntos familiares”. Apuntó que “recibí varias propuestas”, pero decidió que la otra acusada quedara al frente porque “parecía la que mejor lo podía llevar”. Sí se mantuvo como apoderado, como consta en las diligencias, “pero únicamente por si (nombre de la otra acusada) me necesitaba para el cambio del contrato de la luz, para los proveedores, para los que llevan las máquinas o para algo así”. “Para que yo pudiera hacer los trámites”, matizó. Nunca fue preciso que interviniera, aseveró el acusado. Y añadió, a renglón seguido. “Si fui allí después de dejarlo, fue a tomar algo. Como puedo ir a cualquier otro local de hostelería”, apuntó.

La visita de control, a cargo del Grupo Operativo de Extranjeros de la Comisaría de Gijón del Cuerpo Nacional de Policía –en colaboración con funcionarios de la Delegación Provincial de la Inspección de Trabajo de Asturias–, tuvo lugar el 22 de enero de 2015. Una de las camareras que se encontraba ese día en el local, S. Q., declaró como testigo. Afirmó que ella “había firmado un contrato con (nombre de la acusada)” aunque aquella noche, según las diligencias, no estaba dada de alta en la seguridad social. En la declaración ante la Policía afirmó que el propietario del club de alterne era J. L. M., el acusado. Extremo que ayer negó: “Solo lo dije porque (la acusada) me mandó hacerlo”. La vista oral sobre este caso, que incluyó las declaraciones de funcionarios que intervinieron en la visita al citado club, quedó ayer visto para sentencia.

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