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El debate sobre la calidad del aire en la ciudad Cosme García Revilla Director general de Medio Ambiente y Movilidad

“La clave es la inversión de Arcelor, eso marcará un antes y un después”

“En esto todo el mundo tiene responsabilidad, no vale decir el problema es de los demás y no mío”

Cosme García, en la terraza de la concejalía de Medio Ambiente en el Ayuntamiento. | Juan Plaza

La voz de Cosme García, el director general de Medio Ambiente y Movilidad en el Ayuntamiento de Gijón, era la que anunciaba el pasado día 18 que el alto nivel de contaminación en la zona oeste obligaba a activar, por primera vez, el protocolo especial para La Calzada y su entorno aprobado a finales del año pasado. Limpiezas especiales, restricciones al tráfico y mayores controles en el área industrial y portuaria que, en distintos niveles, se han mantenido hasta ayer. A su voz se sumarán mañana otras muchas en la primera de las reuniones de la mesa de diálogo ciudadano sobre el plan de calidad del aire en la zona oeste de Gijón.

–Ha sido la primera experiencia. ¿Primeras reacciones?

–Establecer un protocolo así supone molestias y restricciones pero la sensación es que la reacción fue buena. De hecho, los ecologistas y parte del movimiento vecinal nos estaban pidiendo activarlo, tomar medidas. Uno de los objetivos del protocolo es crear conciencia, que administraciones, empresas y ciudadanos sintamos que el problema es evidente. También es verdad que hay que analizar la activación dentro de un contexto. Estamos en un periodo anticiclónico en toda la península y todas las ciudades tenemos un problema de contaminación, simplemente porque no hay aireación.

–No solo al oeste de Gijón.

–De hecho en Gijón también hubo datos malos en las estaciones de avenida de Constitución y Santa Bárbara. En 2021 la OMS actualizó los estándares de calidad del aire para poner el foco en la contaminación producida por el transporte en general y el de carretera en particular. Son recomendaciones pero si se aplicaran no cumple ninguna capital de Europa y de las 80 ciudades más grandes de España, solo 7. Nosotros hicimos un estudio y con esas cifras habría superaciones en todas las estaciones que hay en Gijón.

–¿Bajo la polución en la zona oeste con las medidas que se han desarrollado desde el pasado día 18?

–El asunto de la contaminación es muy complejo pero esas restricciones nos han servido para bajar entre un 10 y un 20% la contaminación. Lo que intentamos con esto, además, es que no suba de nivel. ¿Hasta que punto lo conseguimos? Todo tiene sus límites porque hay una contaminación de fondo. Un ejemplo: hay parte de las partículas que están sedimentadas, de origen industrial en la zona oeste, que el cambio de viento las vuelve a suspender. Eso no tiene el foco directo de una chimenea o de un horno. El sínter B ha estado parado estos días por una cuestión de mantenimiento y no se ha notado en nada. Y también hay que tener en cuenta que todo tiene sus contras y sus tiempos. Una de las medidas que se exigen a la industria es el riego continuo de acopios y camiones, pues puedes acabar provocando con ello un arrastre de partículas que provoque una contaminación sobre el medio marino.

–Hay quien dice que la activación llegó tarde.

–No creo que esa crítica tenga demasiada base real. El protocolo está pensando para situaciones de alerta puntuales. Eso no impide que tengamos que hacer, como marca el plan del aire de la zona oeste, medidas a medio y largo plazo. Y, evidentemente en la zona oeste el objetivo es la inversión de Arcelor. Eso marcará un antes y un después. Lo demás no digo que sean parches pero...

–¿Están cumpliendo las empresas?

–Si, la inspección depende del Principado pero nos dicen que lo están haciendo. Nosotros hacemos llamadas a las empresas pero de manera informal.

–Si algún día se activase el nivel 2, el mas alto, tendrían que rebajar su producción

–No, en el protocolo se les pide el esfuerzo de revisar todos los sistemas productivos para mejorar la eficiencia pero no bajar la producción.

–¿Cual es el peso de la contaminación industrial en la zona oeste?

–Entre un 60 y un 70% es industrial y el resto del tráfico y de distintas fuentes, pero son cifras muy difíciles de cerrar. Es todo muy complejo.

–¿El gran foco es Arcelor?

–Yo no diría que el gran foco pero es un foco importante. Pero todo influye, en la zona está el puerto, está EDP, está una cementera...

–¿Tiene impacto real en la reducción de la polución quitar los camiones de Príncipe de Asturias?

– Eliminar del todo el paso de camiones por Príncipe de Asturias, no solo los días del protocolo, sería un cambio importante por contaminación, por ruido, por calidad de vida... y por eso se los hemos planteado el Puerto, que alega que en el tráfico de contenedores importa el tiempo que se ahorra por esa vía y que tendrían problemas de competitividad con otros puertos. Es el mismo debate del covid: salud y economía.

–Pero la prohibición concreta de paso que se ha visto estos días, ¿sirvió?

–Los tráficos de graneles que pasan por allí son muy bajos pero para establecer el control policial es necesario reducir un carril por seguridad y eso genera retenciones. Estamos pensando en intentar limitar la velocidad en Príncipe de Asturias a 50 o así en el momento de activar el protocolo. Eso nos evitaría cerrar ningún carril y no habría retenciones.

–¿La reducción de velocidad funciona?

–Está constatado que a menor velocidad se contamina menos. Tenemos que tener claro que aquí todo el mundo tiene responsabilidad. No se puede equiparar la de una multinacional a la de un ciudadano de a pie pero lo que no podemos decir es que el problema es de los demás, no mío. Todos debemos asumir nuestro papel. Se dice que el tráfico no es un problema en la zona oeste. Si lo es, menor que el industrial, pero lo es.

–El plan del aire de la zona oeste también habla de participación e información. ¿Cómo lo están haciendo?

–Hay que decir que ya la elaboración del plan y el establecimiento del protocolo suponen un paso importante. No podemos decir que seguimos con lo mismo. Para empezar hemos pasado de tener una estación de medición oficial a cuatro a efectos del protocolo y eso supone que tenemos mejor caracterizada la contaminación en la zona. El paso siguiente es que la estación fija del Lauredal pase en unos meses a la red oficial enviado datos a Europa. Y también es un paso importante la creación de esa mesa del diálogo, que se constituye mañana, donde están las plataformas anticontaminación, redes de vecinos, centros de salud, colegios... Es una mesa de supervisión y seguimiento del plan donde discutir nuevas medidas y mejoras en el protocolo.

–Usted mismo ya alertó que habría que analizar las previsiones de la Aemet, ¿cuál es el problema?

–La Aemet hace unas previsiones para el conjunto de la ciudad que estamos comprobando que no son válidas para la zona oeste. No se si decir que allí hay un microclima pero desde luego hay un régimen de vientos diferentes. No es que las previsiones estén mal pero no nos valen.

–¿ Con las previsiones de estos días no se hubiera tenido que activar el protocolo en ningún momento?

–Casi en ninguno. La decisión la tomó el Ayuntamiento porque entendimos que no se podía soportar ese nivel de contaminación.

–¿Toca rehacer el protocolo entonces?

– Vamos a esperar un poco para tener más experiencia. Los criterios son lluvia, inmersión térmica y vientos favorables. Los datos de lluvia nos funcionan, el resto no.

–¿Cómo se engarzan todas estas medidas con la propuesta de convertir La Calzada en zona de bajas emisiones?

–Estas zonas están conceptuadas en relación con la contaminación del tráfico, no sólo la atmosférica sino también el ruido, y la liberación de espacio público. Dado el peso de la industria en la contaminación de la zona oeste lo que no vamos a hacer son restricciones a mayores a los ciudadanos mientras no se cumplan una serie de hitos como son el vial de Jove y el plan de descarbonización de Arcelor. Entonces podremos hablar de restricciones en el vehículo particular. De cara a los fondos europeos el proyecto está pensado más que nada como marco de inversión. La idea es crear infraestructuras, como aparcamientos subterráneos y mejoras de vías y espacios público, con el criterio de que a futuro funcione como zona de bajas emisiones.

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