Entrevista | Ángel Manuel Martínez Martín Jefe de servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital de Cabueñes, preside el Congreso de Atención Prenatal que arranca hoy en el recinto ferial
“Queremos que las madres sanas puedan irse a casa a las 24 horas de dar a luz”
“No creo que asistir partos en casa vaya a formar parte de la red pública; los países que lo han implantado registran más mortalidad”

Ángel Manuel Martínez, en el Hospital de Cabueñes, en una imagen de archivo. / JUAN PLAZA
Aplazado en dos ocasiones por la pandemia, el Congreso de Atención Prenatal del Hospital de Cabueñes empieza hoy en el recinto ferial con 109 inscritos, recuperando las tasas de participación previas a la crisis del coronavirus. Dirigido por el doctor Javier Arenas y presidido por Ángel Manuel Martínez, jefe de Ginecología y Ostetricia en Cabueñes, celebra su decimotercera edición. Este último explica cómo, a raíz de la pandemia, el alta de las madres que daban a luz en el hospital se agilizó para tramitarse a las 24 horas del parto, y que ese marco temporal, por comodidad de la progenitora, va a intentar mantenerse ahora.
–El congreso, uno de los encuentros de mayor identidad del hospital, lleva dos años esperando.
–Sí, nos tocó posponerlo dos veces por la pandemia. Este es un congreso ya asentado en el hospital, vamos a hacer su decimotercera edición. Tradicionalmente se celebraba en marzo, así que tanto en 2020 como en 2021 tuvimos que suspenderlo. El programa de este año es similar al que habíamos proyectado para el original.
–En este tiempo se ha hablado de cómo el perfil de edad de las madres es cada vez más envejecido. Ahora las embarazadas de la década de los 40 años superan a las veinteañeras.
–Absolutamente, es cada vez más habitual.
–¿Eso implica un embarazo de riesgo?
–A día de hoy, la edad no supone un riesgo “per se”. Antes sí se hablaba de ello, y se mencionaba un cierto factor de riesgo por encima de hasta los 35 o los 30 años. Ya no es así, pero sí es verdad, como es lógico, que conforme las mujeres van teniendo más años se van sumando patologías que pueden considerarse de riesgo. Pero ya no se liga a la edad.
–¿Cuáles son los criterios actualmente de un embarazo de riesgo?
–Están, por un lado, las patologías de la madre, bien porque se desarrollen por el propio embarazo o porque se traten de patologías crónicas que puedan agravarse con la gestación. Y luego están las patologías fetales, que durante su evolución veamos algún tipo de problema. Esto abarca muchas cosas, pero las más frecuentes en la madre son problema derivados de la diabetes y la hipertensión gestacional. También las cardiopatías, los procesos oncológicos y los procesos digestivos, como casi cualquier patología de una persona adulta, pueden incrementar los problemas durante el embarazo. Depende del caso.
–Por ese incremento de edad, también se habían incrementado las fecundaciones “in vitro” y, por ello, los partos múltiples.
–Sí, la reproducción asistida va asociada a la edad media de las madres, y en Asturias ya estamos por los 35 años. Hay un porcentaje notable de partos por este método, pero creo que con la regulación del número de embriones implantados el número de partos múltiples ya ha bajado. Esto es una visión subjetiva mía, pero creo que el número de partos múltiples es ya más bajo que hace seis u ocho años.
–El congreso siempre se estructura de forma similar, por trimestres gestacionales y patologías comunes.
–Sí, nuestro congreso sirve como una actualización de conocimientos para el sector. Vamos repasando los aparatos, los modelos diagnósticos y los procedimientos según el trimestre de embarazo, y aclaramos los avances en ciertas patologías fetales.
–¿Todos los años hay materia?
–Todos, siempre hay muchísimos avances médicos de un año para otro, por suerte. La evolución tecnológica permite diagnósticos cada vez más precisos y procedimientos más seguros.
–¿Cuál es la tasa de muerte fetal hoy en día?
–En nuestro hospital, bajísima, realmente baja. Tendría que revisar los números, pero la tasa que tenemos ahora es tan baja como podría ser. Es ya prácticamente imposible bajar más. Hay muertes perinatales se van a producir por patología del feto durante el embarazo, fundamentalmente por cosomopatías o procesos formativos. Y la otra causa de muerte que va a seguir ahí son las muertes fetales súbitas, que son imprevisibles. Es difícil bajar más la tasa por eso.
–Desde ya casi cuatro años el hospital también dispensa “gas de la risa”. ¿Se usa mucho?
–El óxido nitroso sigue siendo una opción minoritaria, lo mayoritario sigue siendo la epidural. Es lógico, es la opción más eficaz. El nitroso se administra a veces, como analgésico inicial cuando aún no se puede poner la epidural.
–Otro aspecto de moda parecen ser los partos en casa.
–Siguen totalmente fuera del circuito de la seguridad social. Por tanto, no tengo datos de cuántos se hacen. Sí sé de alguna matrona que asiste en casas, y no tengo conocimiento de que eso esté apoyado por un ginecólogo. Desde luego, no se apoya desde la red pública. Si una paciente viene al hospital por una mala evolución de un parto en casa, claramente, la atendemos, pero partos en casa ni los hacemos ni apoyamos. No creo que vaya a llegar a incorporarse a la cartera de servicios. En los países que sí lo tienen, como Holanda e Inglaterra, se ha demostrado que la mortalidad materna y natal se multiplica.
–¿Cómo impactó la pandemia en los protocolos de asistencia al parto?
–Lo peor que llevamos fue restringir los acompañamientos. Nos costó mucho recuperarlo y logramos hacerlo a duras penas ya en 2021 haciendo PCRs. El problema es que el hospital no tiene capacidad para hacer doble circuito en todas sus áreas, y en paritorio es imposible. Tuvimos una postura quizás demasiado radical, para mi gusto, en cuanto a la humanización del parto. Pero desde el punto de vista epidemiológico no quedaba más remedio. En hospitalización, hubo dos iniciativas que ahora, creo, se tendrían que quedar. Una es intentar que la hospitalización se haga en habitaciones individuales, que más o menos ya lo venimos haciendo. La otra, y esta va a costar más, son las altas precoces, permitir que la madre y el niño se vayan a casa a las 24 horas del parto con todas las medidas de vigilancia pediátrica realizadas. Tenemos que coordinarnos con Pediatría para hacerlo.
–¿Cuál es la ventaja?
–Básicamente, que el hospital es el medio menos hospitalario para una persona sana. Una mujer sana y un bebé sanos tienen que estar en su casa, en su entorno. La madre quiere poder usar su ducha, su cama, tener toda su ropa. Hasta ahora el alta se solía dar a los tres días, aunque nosotros intentábamos que fuese a los dos, y ahora vamos a intentar quedarnos en ese marco de 24 horas. Lo logramos con la pandemia y queremos mantenerlo.
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