Dionisio Fernández Uría | Neurólogo del Hospital de Cabueñes, se jubila

“La técnica es muy importante, pero un buen médico no olvida el factor humano”

“Mi mayor satisfacción es la mejoría en los tratamientos contra la esclerosis, ahora mismo disponemos de catorce en la sanidad pública”

Dionisio Fernández Uría.

Dionisio Fernández Uría. / Marcos León

Dionisio Fernández Uría (Gijón, 1957), neurólogo del Hospital de Cabueñes y coordinador de la primera (y única por el momento ) unidad de esclerosis múltiple de la sanidad pública asturiana, se jubiló el viernes tras cuarenta años en activo. Es de esos doctores tan entregados que, ante la noticia, es difícil darle la enhorabuena. Ríe cuando se lo comentan: “Todas las etapas de la vida tienen sus pros y sus contras”, afirma. En 2017, ingresó en la Real Academia de Medicina. Hace justo un año, por su esmerada carrera, recibió el premio de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

–¿Se va con alguna “asignatura pendiente”?

–Siempre queremos más. Me hubiera gustado haber profundizado más en temas de investigación en la Unidad de Esclerosis Múltiple de Cabueñes. En el futuro, espero que se pueda seguir mejorando en el tema.

–Una unidad pionera que usted impulsó.

–De momento es la única en Asturias. En el resto de hospitales hay consultas monográficas, pero no están consideradas como unidades.

–En 1990, leyó su tesis, titulada “La esclerosis múltiple en Asturias”. ¿Cómo valoraría la evolución en la investigación hasta el día de hoy?

–Del noventa para acá ha cambiado muchísimo. Lo primero en la frecuencia de la enfermedad. Ahora mismo, la frecuencia dobla a la del noventa. El tratamiento ha avanzado muchísimo. Entonces, cuando leí mi tesis, no disponíamos de ningún tratamiento que hubiera demostrado eficacia real en frenar la enfermedad. A día de hoy, se dispone de catorce tratamientos financiados por la sanidad pública que se pueden emplear. El pronóstico, por tanto, ha mejorado también muchísimo.

–¿Es su mayor satisfacción?

–Desde luego. El que, desde 1995, hayamos tenido tratamientos que han mejorado mucho a los pacientes. Aunque sigue habiendo algunos casos desgraciados que pueden ir a más o que sean difíciles de frenar, desde luego, cada día son menos.

–¿Por qué se ha producido ese aumento en la frecuencia de la enfermedad?

–Realmente se ha demostrado clarísimamente que aumenta entre las mujeres, no entre los hombres. La primera razón, probablemente, es un tema hormonal, ya que ahora hay menos embarazos. También las mujeres han fumado más en los últimos años, aunque ahora la tasa de mujeres fumadoras ha disminuido, y el tabaco es un claro factor de riesgo para la enfermedad y también para su empeoramiento. Además, las radiaciones solares protegen de la esclerosis y, el hecho de que ahora se tome el sol con cremas protectoras o no se tome el sol por miedo al cáncer de piel, puede influir. Existen otros factores exógenos que se están investigando.

–¿Va a seguir ligado a su labor sanitaria?

–Voy a seguir en mi consulta privada, por no desligarme al cien por cien de la medicina. Porque tienes una sensación agridulce cuando llega este momento. Es cuando tienes más conocimientos y experiencia, el pasar de toda esa experiencia y tirarla a la basura da mucha pena. También me gustaría seguir ligado, en medida de lo posible, a la investigación. Además de colaborar en todo lo que pueda con la unidad y en todas las reuniones de divulgación de la asociación de pacientes.

–¿Tampoco lo deja del todo por ellos, verdad?

–Hay pacientes a los que conozco de antes de los años noventa, con los que tengo una profunda amistad. Tengo que seguir también por ellos

–¿Qué les ha dicho a sus compañeros en la despedida?

–Lo mismo que digo a todos los residentes que se han formado conmigo: que hay que ser buen técnico, pero el factor humano no hay que perderlo nunca. Es básico juntar ambas facetas. No puedes ser buen médico si olvidas el factor humano.

–Entre sus aficiones está, la náutica, el esquí y el campo. Por fin tendrá tiempo para disfrutarlas más.

–Sobre todo, quiero dedicar tiempo a mi familia. La medicina quita tiempo a la familia, ahora es el momento de devolvérselo.

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