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Gloria Fuertes, una escuela de cuento que usa relatos infantiles para enseñar

El centro utiliza juegos y actividades basadas en “Pedro y el lobo” para que los pequeños aprendan lenguaje musical: “Hay implicación”

Pablo Palomo

Pablo Palomo

En la escuela infantil Gloria Fuertes el aprendizaje se hace tan ameno como leer un cuento. Y, además. literalmente porque todos los contenidos que se imparten, así como el ambiente que se respira en el colegio de tres a seis años de El Llano, pivotan sobre la sinfonía clásica de “Pedro y el lobo”. El objetivo es que, a través de juegos, actividades y manualidades, los pequeños adquieran las más básicas nociones de lenguaje musical a la par que fijan el resto de contenidos que van aprendiendo en las clases. “En Educación Infantil es importante crear los contenidos y también el ambiente”, relata la directora de la escuela gijonesa, Yolanda Camello.

Para entender la forma de funcionar del Gloria Fuertes hace falta un poco de contexto. Esta es una de las cinco escuelas de tres a seis años que hay en Gijón. Todas ellas trabajan desde hace una década de forma conjunta, a través de la plataforma “Mandilones de Colores”. Además, las cinco escuelas enfocan su aprendizaje por el método de proyectos y suelen compartir en el segundo trimestre un proyecto conjunto.

Arriba, la directora del centro, Yolanda Camello, junto con varios alumnos usando una pizarra digital. Sobre estas líenas, a la izquierda, Nerea Suárez, Martina Álvarez, Edel Garcés, Emily Monzón y Daniel Tuero realizando una manualidad; a la dercha, Joshua Eghosa y Valeria Victoria Chancayauri junto a su profesora, Alma González. | Marcos León

La directora del centro, Yolanda Camello, junto con varios alumnos usando una pizarra digital. / Marcos León

Este año todo versa sobre la música. Y en el Gloria Fuertes, para cumplir los objetivos de aprendizaje de lenguaje musical han decidido apoyarse en “Pedro y el lobo”, una obra que destaca porque a cada personaje le corresponde una sinfonía determinada.

Cambiar cada diez minutos

El trabajo por proyectos requiere una actividad de motivación, un punto de partida. En el caso de la escuela de El Llano, a primeros de este segundo trimestre, acudió un músico a interpretar “Pedro y el lobo”. Lo que sucedió lo relata la directora. “Como los pequeños no sabían reconocer el sonido del lobo pues vino y casi nos come”, dice Camello, en tono desenfadado. “Entonces, adquirimos el compromiso de iniciarlos en el lenguaje musical”, añade la responsable de la escuela. ¿Cómo se traduce todo eso? Pues con un sinfín de actividades temáticas que hacen las delicias de los más pequeños y que requieren la colaboración de todo el profesorado. “Es diferente a comprar un libro de un editorial donde todo viene programado y ya sabes qué contenidos vas a trabajar. Nosotros empezamos de cero”, desgranada la directora.

El día a día en el Gloria Fuertes lo detallan sus profesoras. Por ejemplo, Aída Rioboo, que enseña a niños de cuatro años. “Distribuimos las actividades por rincones de aprendizaje en los que van cambiando cada diez minutos. Se hace todo muy lúdico y aprenden bastante porque todo lo hacen jugando”, explica esta docente. Se nota también en las clases de psicomotricidad y de inglés, que imparte Natalia González. “Aprovechamos la sinfonía para trabajar el vocabulario en inglés de los animales y también la música para que aprendan a diferenciar entre ritmos más rápidos y más lentos”, incide esta profesora. “Al ser algo global, lo entienden y lo practican bien”, remata.

Esta forma de trabajar se asienta sobre la metodología de gamificación. Es decir, crear un ambiente de juego donde los pequeños vayan aprendiendo los conocimientos necesarios para superar esta temprana edad formativa. Aunque todo pivota sobre la misma temática, las actividades varían en función de la edad de los alumnos. Y todo ello redundará en el proyecto final que tengan que elaborar los estudiantes. Por ejemplo, los de tres años, es decir, los más pequeños tendrán que realizar un kamishibai (un teatro de papel) sobre la obra. Mientras, los de cuatro deben realizar un libro ilustrado y los de cinco, los más mayores, una especie de teatro en el que los personajes se van moviendo por él.

“El objetivo es que todos acaben por contar la historia, pero de forma diferente”, apostilla Camello. “Así vamos trabajando las diferentes habilidades y afianzando los conocimientos que van adquiriendo”, remata la directora del Gloria Fuertes, una escuela infantil que ya ha recibido varios premios por esta forma tan original de trabajar, que es como de cuento.

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