La gijonesa Olvido Fanjul, nacida en 1910, trabajadora en la Algodonera de La Calzada, de profundas ideas republicanas y antifranquistas y militante de la CNT, partió desde El Musel el 23 de septiembre de 1937, como una de las cuidadoras de los 1.100 niños que huían de las bombas. Allí conoció a un ruso, Dimitri, pero estando embarazada la encarcelaron y dio a luz en prisión a un niño que se llamaba como su marido. Jamás volvió a escuchar de ninguno de los dos, y aún superando ese duelo fue deportada al campo de concentración nazi de Ravensbrück. Sobrevivió, la liberaron en 1945 y pronto pidió su traslado a Francia, donde se reencontró con un viejo conocido gijonés, Gerardo Blanco, con quien acabó teniendo tres hijos: Eloína, Manuel y Amelie. La familia logró regresar a un Gijón que añoraba pero durante años se sintió abandonada por un país que jamás había considerado a Fanjul una víctima de su historia. Hasta hoy. Esta mañana, el entorno de Fanjul, fallecida en 2001, asistió al acto de colocación del primer "stolpersteine", un adoquín en el suelo que homenajea ya en otros países la historia de estos deportados.

El proyecto pertenece al artista alemán Gunter Demnig, que tiene en cartera los adoquines de los otros 33 gijoneses víctimas del nazismo. Varios de ellos se colocarán durante el día de hoy. "El homenaje llega tres o cuatro décadas tarde, pero llega", recordó Eloína Fanjul, emocionada y vestida con un fular trenzado con los colores de la República. Víctor Cuerto y Evaristo Rebollar son otras de las figuras que verán hoy instalado su adoquín. "Vivimos momentos muy complicados de la historia que nos recuerda a tiempos pasados, tiempos que creíamos superados. Lo de hoy es un homenaje o, mejor dicho, una reivindicación de la memoria contra el olvido", señaló la regidora Ana González.