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Las obras de los colegios sufren un gran frenazo por la falta de materiales

La escuelina Eusebio Miranda afronta “retrasos”, el colegio Laviada tuvo escasez de hormigón y el San Vicente, demoras en el desescombro

Aspecto exterior de las obras de adecuación del antiguo colegio de Cabrales. | Marcos León

El espectacular encarecimiento del precio de los materiales, sumado a las casi tres semanas que ha durado en Asturias el parón de los transportistas, ha desembocado en un freno a varias obras que se estaban ejecutando en los colegios de Gijón. Ni las actuaciones municipales, ni las regionales, se libran de una complicada situación económica que también afecta a los centros de la educación concertada. Las demoras y los retrasos ya están afectando al antiguo colegio de Cabrales, que se reconvertirá en la ansiada escuela de educación infantil de cero a tres años Eusebio Miranda, y a las obras de modernización del colegio público Laviada así como al ensanche de las aceras vinculadas al colegio Atalía. Mientras, el San Vicente de Paúl ha sufrido retardos en las labores de desescombrado que harán que sus obras de reconstrucción arranquen algo más tarde y el Colegio Corazón de María, que sí ejecutará obras este año, se ve obligado a reajustar su plan de modernización de los dos próximos cursos. Solo contando estos centros son miles de alumnos los que se verán afectados.

La reconversión del antiguo colegio de Cabrales, ubicado en la calle del mismo nombre, en escuela de educación infantil de cero a tres años es una de las actuaciones a nivel educativo más ambiciosas que hay activas ahora mismo en Gijón. La reforma arrancó a finales de octubre del 2020, con un plazo de 20 meses y una inversión cercana a los tres millones de euros. Debía terminar a mitad del 2022. Fuentes municipales reconocen que los trabajos en las últimas dos semanas, debido a la huelga de camioneros, han bajado de ritmo y que se están registrando retrasos. “La obra llevaba un buen ritmo, pero se ha ralentizado y aún no sabemos por cuanto tiempo”, apuntan desde el gobierno local sobre unos trabajos que se centraban ahora en labores del cuadro eléctrico y saneamiento.

A 880.312 euros ascienden las obras para modernizar el colegio público Laviada. La idea en este centro es poder centralizar en un mismo edificio a todos los alumnos de Educación Infantil, una vieja demanda del equipo directivo. Tras una actuación previa para dotar de un acceso provisional al edificio de Educación Infantil –el colegio tiene dos inmuebles– los trabajos comenzaron a finales del año pasado y tienen un plazo de ejecución de nueve meses. O tenían, porque Ana Romero, la directora, desvela que también están produciéndose demoras. “Al no haber camiones, no había ni hormigón ni cemento así que sí que está habiendo retrasos”, indica. “Creemos que la demora puede ser de un par de semanas o se irá más. Tampoco saben si van a o no a poder compensar esos retrasos”, acuña la responsable de un colegio con 490 alumnos.

Estado actual del colegio San Vicente de Paúl. | Marcos León

En el colegio público Atalía, en El Natahoyo, también están experimentando dilaciones en la obra que está realizando el Ayuntamiento para ensanchar las aceras en la calle Fábrica de Loza. Esta actuación afecta al centro porque por ese lugar, explica el director, Mikel de la Torre, entran los vehículos al edificio. “Con el tema de la huelga de transporte, se han quedado sin material. Ahora mismo, están parados”, asegura. “Es una cuestión general. Antes se veía movimiento y ahora mismo no”, añade.

Los colegios concertados también lo sufren. Una de las obras más perentorias que hay ahora mismo en ciernes es la del colegio San Vicente de Paúl. Tras el derrumbe del pasado mes de enero, que se cobró la vida de dos operarios, hace varias semanas comenzaron las labores de desescombrado. Dichas labores, reconoce el director del centro, Manuel Fuertes, fueron más lentas de lo esperado debido a que no había camiones para poder transportar los restos de materiales. Por suerte, estas labores ya han concluido y la dirección de centro espera empezar los próximos días ya con las labores de reconstrucción. A pesar de estos retardos, los planes iniciales de volver a abrir sus puertas no se van a haber afectados. A priori, la estructura del centro no corre peligro y los trabajos para rehacer la cornisa durarían cerca de dos meses.

Por su parte, el colegio Corazón de María tiene en mente acometer en las próximas semanas una reforma de patios, espacios interiores, gimnasio y mejoras de la planta baja. Estos trabajos se van a realizar “tal y como estaban previstos”, explica el director, Simón Cortina. Si bien, la situación actual hará que otras actuaciones de modernización de aulas tengan que realizarse de forma más lenta. “Vamos a reajustar nuestra planificación para los dos próximos cursos”, concreta Cortina. A nivel municipal, hay previstas obras para mejorar los accesos del Honesto Batalón, Alejandro Casona y Santa Olaya.

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