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Una goleta repleta de valores atraca en el puerto deportivo de Gijón

El barco escuela “Atyla”, de 1979, busca transmitir “trabajo en equipo y responsabilidad”

Rodrigo de la Serna, a la izquierda, y Enaytz Semperena, desplegando las velas del “Atyla” ayer por la mañana en el puerto deportivo. | Marcos León

Lo primero, la ficha técnica. El “Atyla” es una goleta de 1979, toda de madera, de 31 metros de eslora, siete de manga, tres de calado, 25 de calado aérea y 400 metros cuadrados de vela. “Es una oportunidad única ver un barco así, con toda la maniobra clásica, sin sistema hidráulico, hay que poner por ejemplo las velas de forma manual”, comenta su patrón Rodrigo de la Serna, que mantiene vivo este barco, una creación familiar del País Vasco. Pero no solo por su apariencia conquista, también lo hace por la historia que lleva detrás. Se trata de un barco escuela en el que se embarcan alumnos para aprender a navegar y también una serie de valores.

El “Atyla” se puede visitar esta tarde entre las 16.00 y las 20.00 horas en el puerto deportivo de Gijón. Cuenta con tripulantes de Suiza, Polonia, Austria, Escocia, Francia y Holanda. Y con ocho alumnos que disfrutan de la experiencia de formar parte de una tripulación y aprender “habilidades como el trabajo en equipo, la resiliencia y lo más importante, la responsabilidad”, resalta De la Serna. Para participar, en esta especie de campamento del mar, el precio es de 100 euros por día. Uno de los que ayer llegaron a Gijón fue el bilbaíno Guillermo Villalonga. “Siempre me ha gustado la negación a vela, pero hacerlo aquí es único y diferente, porque te chupas guardias, trabajas en equipo, y te exige una gran coordinación”, relata. “Es la primera vez que me apunto, me gusta la mar, pero no tenía conocimientos previos”, señala Iván Rojo, de la localidad vizcaína de Sondika.

El “Atyla” llegó a Gijón desde Bilbao con una velocidad de siete nudos. “Nos ayudó el viento”, relata el patrón. Esta noche, tras las visitas que recibirán en Gijón, retornarán al País Vasco. Y seguirán con nuevas aventuras abiertas. “Por lo general solemos ir al mar del Norte, Inglaterra, Noruega y Dinamarca, pero este año hemos estado en Estonia, en el Báltico, Estados Unidos o Canadá”, cuenta Rodrigo de la Serna.

Entre la tripulación hay también un primer oficial, un cocinero cuatro líderes de guardia. En este último grupo se encuentra la escocesa Robyn Palmer. “Estuve en otros barcos, pero siempre quiero volver a este, porque tiene una atmósfera y un ambiente muy cercano y especial”, detalla.

La goleta se botó en Lekeitio en 1979. Fueron los tíos de Rodrigo de la Serna los principales impulsores. “La idea inicial era dar la vuelta al mundo”, rememora. Hace una década el actual patrón decidió rescatarla para que no cayese en el olvido. Ya ha estado más veces en Gijón. Y prometen que volverán. “Un barco hecho todo a mano es único, de madera aún más, y que navegue internacionalmente y esté en activo ya es casi imposible encontrarte otro igual”, concluye.

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