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La plaza Mayor de Gijón, testigo del solemne Encuentro seis décadas después

Jesús Nazareno caminó con paso lento hasta la Dolorosa durante un Miércoles Santo con música y nuevos cofrades

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En imágenes: procesión del Miércoles Santo en Gijón Juan Plaza

Bajo un cielo plomizo hizo su aparición la imagen de la Verónica, donde la esperaban varias decenas de personas en sepulcral silencio. Pasaba el reloj de las ocho y cuarto de la tarde. La santa iba precedida de dos líneas de penitentes, cada uno de ellos con una cruz de madera, con lazo blanco, en sus manos. Una cruz y dos cirios marcaban el paso. Comenzaron a sonar al poco los acordes del Himno de España, gracias al empeño de la Agrupación Musical del Sagrado Corazón, para anunciar la llegada del Jesús Nazareno, que desde la calle Álvarez Garaya se le veía asomar por el cóncavo pasillo central de la iglesia de San José.

La comitiva de la hermandad de la Santa Vera Cruz iniciaba sus pasos para recrear el encuentro de Jesucristo, traicionado ya por Judas a cambio de treinta monedas, con su madre camino del calvario. Entre los penitentes estaban los nuevos miembros de la agrupación, que en los prolegómenos de la cita recibieron su medalla. María Jesús Garnung, María Dolores Ortiz, Concepción Fernández, Luis Antonio Junco, Yolanda González, Dorian Lázaro, Silvia Costa y Pablo Conesa vistieron ayer por primera vez el capirote morado y la túnica gris.

La Verónica desplegando el paño con la imagen de Jesucristo. | J. Plaza

Hechos los honores, las mujeres de la hermandad llevaban sobre sus hombros a la Verónica. Ya en la calle, a escasos metros de la parroquia, se giraron para mirar de frente al Nazareno, porteado por los varones y luciendo terciopelo azul nazareno muy oscuro. Hacia él se dirigieron para limpiarle el sudor y la sangre de su rostro, como simboliza el pañuelo que la imagen lleva en sus manos, y en el que se quedaron marcadas las facciones de Jesucristo. Una penitente, tras el encuentro entre ambas imágenes, tiró del cordel para que en el paño se viera el rostro de Jesucristo.

La música de la Agrupación del Sagrado Corazón, que también recibió ayer su medalla de la Vera Cruz, fue amenizando el recorrido, que ayer no tuvo modificaciones porque la meteorología respetó. Poco a poco fueron avanzando por Felipe Menéndez, Marqués de San Esteban, los Jardines de la Reina y la plaza del Marqués. El destino era la plaza Mayor, para celebrar el encuentro con María, que volvía a celebrarse en ese escenario 60 años más tarde.

Entretanto, de la iglesia de San Pedro partía la Virgen Dolorosa, con sus lágrimas en el rostro y un nuevo puñal de plata clavado. Un imponente manto azul marino la cubría en sus pasos, liderados por la hermandad de la Santa Misericordia. Dos líneas de penitentes alumbraban el camino con sus ciriales, abriéndose paso entre humo del incienso. La madre de Jesucristo no acudía sola al Encuentro, la escoltaba la imagen de San Juan Evangelista, más sobria. Cofrades del Santo Sepulcro hacían avanzar la imagen de uno de los discípulos preferidos de Jesucristo. También había acompañamiento musical.

El trayecto era corto, y a pesar de que salieron más tarde de los pórticos de San Pedro que la otra parte de la procesión, tanto la Virgen Dolorosa como San Juan tuvieron que esperar largos minutos a la llegada desde la parroquia de San José del Nazareno y la Verónica. Costó llegar.

Los fieles ya habían hecho un cuadrado para presenciar en primera fila el encuentro. Muy ceremonioso. Frente a frente, entre el sonido de la música, se encontraron Jesús y María. Casi una hora más tarde de lo previsto. Al momento, desde un balcón del Hotel Asturias retumbó la voz del párroco de San José, Fernando Llenín, para dar lectura al sermón del Encuentro. Un texto en el que relató cómo la opinión pública, sin prueba alguna, clamó por la crucifixión de Cristo, al que acusaron de todo tipo de males. Falsas verdades a las que accedió Pilato. Llenín puso en valor la verdad de Cristo. “¿Tu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla”, parafraseó durante su intervención ante los feligreses que ayer despidieron la Cuaresma. El Encuentro concluyó con la misma solemnidad para dejar paso, a partir de hoy, al inicio del triduo pascual que arranca con el Jueves Santo.

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