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El jurado declara culpable al asesino de Dacuña, pero descarta el ensañamiento

El fiscal pide rebajar a 5 años la libertad vigilada para el reo al salir de prisión l “No lo entiendo, me amenazó de muerte”, lamenta el hermano de la víctima

José Manuel Sánchez Merino, asesino confeso de Lorena Dacuña, durante el juicio ANGEL GONZALEZ

José Manuel Sánchez Merino asesinó a puñaladas a su expareja Lorena Dacuña, pero no se ensañó. Así lo declaró ayer el jurado popular que, tras una semana de juicio y una deliberación que se alargó hasta bien entrada la tarde, descartó por unanimidad que las 20 heridas por arma blanca que recibió la gijonesa pudiesen considerarse jurídicamente como ensañamiento, lo que de haberse podido probar hubiese servido como agravante que la condena alcanzase la máxima pena de 25 años. La pena que dicte finalmente la jueza oscilará entre los 20 y los 25 años, pero sin ensañamiento se entiende que se ajustará finalmente a la baja. Además, la Fiscalía modificó su solicitud de condena y rebajó de diez a cinco los años de libertad vigilada para el asesino cuando quede en libertad, un cambio que no agradó al entorno de la víctima. “No lo entiendo, todo estaba claro: él confesó, los testigos están de acuerdo en que era un maltratador y que controlaba a mi hermana”, lamentó Francisco José Dacuña, hermano de la fallecida. Y añadió: “No estoy descontento, lo importante son los 20 años en la cárcel, pero después de saber que dijo que me iba a matar a mí y a mi familia, te entra el respeto. Con diez años de libertad vigilada tendría más tranquilidad”.

Que el propio Sánchez Merino aceptase esta semana, por mediación de su letrada, adherirse al relato del Ministerio Fiscal –que pide 20 años de cárcel por asesinato– simplificó la decisión del jurado. Dada por probada la alevosía que se precisaba para tipificar lo sucedido como asesinato y no como homicidio, el único matiz jurídico que quedaba por probar era el ensañamiento, un condicionante que ayuda a endurecer la condena. La acusación particular –que representa a la familia– y la popular –ejercida por Abogadas por la_Igualdad–, sí veían ensañamiento y se reafirmaron su petición de 25 años de cárcel y diez de libertad vigilada. El Ministerio Fiscal, la Abogacía del Estado y la defensa, rechazaban este agravante y reafirmaron ayer su petición de 20 años de pena, además de rebajar a cinco los de libertad vigilada. Todas las partes piden 60.000 euros de indemnización para el hermano.

El jurado le dio la razón a la Fiscalía y señaló que “no se puede probar que causara un dolor extraordinario y desmedido en la víctima”. Se basó en el relato de los forenses para explicar que “no se puede determinar la cronología de las heridas”, y que como solo una de ellas –una puñalada en el corazón– fue mortal, no se puede determinar si Dacuña recibió el resto de heridas estando aún con vida. El resto del relato del crimen ya había sido aceptada por las partes, así que el jurado no hizo más que reconocerlo. Se ve probado, entonces, que el camarero fue pareja de Dacuña durante unos ocho años y que siempre tuvo hacia ella “una actitud celosa y controladora”. Rompieron a finales de 2019, pero Sánchez Merino seguía pendiente de su vida personal. La noche del asesinato, el gijonés estaba trabajando, y unos amigos en común, que desconocían que la pareja había roto, le contaron que habían visto a Dacuña con otro varón, que resultó ser el ciudadano portugués que acabó huyendo de la escena del crimen y que no acudió a testificar al juicio.

Esa madrugada, el 2 de febrero de 2020, Sánchez Merino se fue a su casa de la calle San Luis, cogió un cuchillo que se guardó en su mochila y se fue a un karaoke de La Calzada que Dacuña solía frecuentar. La vio con el portugués y los siguió, a escondidas, hasta la casa de ella. Se coló en el portal, que quedó entreabierto, y como la pareja subió por el ascensor, él lo hizo por las escaleras. Una vez en el rellano, les empujó, se le rompió el cuchillo y el portugués aprovechó para huir. Fue a por otro a la cocina y arremetió contra Dacuña, que no tuvo tiempo ni a quitarse el bolso. Detenido días después tras ser descubierto en su apartamento, primero confesó los hechos, luego intentó retractarse, hace unas semanas dijo que se “conformaba” con 15 años de cárcel y durante el juicio de esta semana decidió acatar una condena por asesinato. Declarado ahora culpable, la jueza dictará en las próximas semanas la pena que deberá cumplir.

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