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Eduardo Viñuela Musicólogo, participa en Turín en unas jornadas sobre Eurovisión

“Con el Festival de Benidorm, España ha vuelto a enganchar a los eurofans”

“España puede acabar entre los diez primeros puestos de Eurovisión este año, nada que ver con lo visto durante la última década”

Eduardo Viñuela, ayer, en la Piazza Castello de Turín.

Eduardo Viñuela (Gijón, 1979), doctor en Música por la Universidad de Oviedo y colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, participa desde hoy y hasta el domingo en Turín en unas jornadas con profesionales de toda Europa para analizar el papel que juega Eurovisión en la sociedad, su evolución y su futuro. Viñuela es uno de los tres musicólogos españoles que acudirá a esta cita, poco antes de la celebración del certamen en la ciudad italiana.

–¿En qué consiste el encuentro?

–Es una invitación de la Universidad de Torino y la embajada de España en Italia, al ser el Festival de Eurovisión en Turín. La intención es reunir a investigadores sobre música popular, periodistas, músicos y gente de la industria. Estaremos durante toda la semana analizando todo lo que rodea a Eurovisión. Participo como representante de la Universidad de Oviedo. De España también hay dos personas más, de la Complutense y la Universidad de Alicante. Es un encuentro muy interesante en el que nos reuniremos entre mesas redondas, conferencias y encuentros unas 30 personas.

–¿Qué finalidad tiene?

–Por un lado, es importante analizar los diferentes elementos que se dan la mano en Eurovisión. Está la televisión, esa mezcla de espectáculo y música. También tiene puesta en escena. Pero es importante relacionar todo eso con los elementos identitarios, así como con el sistema de competición o la proyección en redes sociales que ayuda a congregar numerosas comunidades de fans que ganan cada vez más peso. Serán unos días intensos para juntarnos los musicólogos con gente de comunicación y otras disciplinas para analizar todo eso.

–¿Qué tiene Eurovisión para sobrevivir al paso de los años y mantenerse como una cita ineludible para millones de fans?

–Lo que más me apasiona de Eurovisión es eso, que lleva funcionando desde los años 50, y que la música popular ha estado siempre presente. De hecho, es una fuente muy importante para ver cómo ha evolucionado el repertorio de la música popular con el paso de los años. Y me interesa también lo bien que se conjugan aspectos como lo visual, la puesta en escena, la música o el baile. Es un evento que conjuga muchas expresiones artísticas y que se va adaptando a las diferentes formas de comunicación. En la actualidad no se entendería sin las redes sociales, Youtube y todas las comunidades virtuales que se generan.

–¿Cada país mantiene su seña de identidad o se tiende a la globalización de las costumbres?

–Hay una mezcla. Hay momentos en los que se apuesta por un estilo muy internacional. Pero cada vez se ven más esas señas musicales, también en el vestuario, propias de cada país. En España, si echamos la vista atrás, recordamos “Estando contigo” o “Un mundo nuevo” de Karina, que identifican a lo nacional.

–¿Y se mantiene actualmente?

–La favorita, que es Ucrania, está juntando el rap con la música folclórica propia. Y, en España, “Chanel” mezcla muchos elementos de lo latino. Sí que creo que esa conjunción y dialéctica se mantienen. España siempre ha mantenido su idioma propio.

–¿Qué le falta a España para triunfar, por fin, tras los fracasos de las últimas décadas?

–Hay varias razones. Por un lado, la cuestión geopolítica, que es determinante para repartir puntos. Y después hay otra cuestión de España que nos pesó durante muchos años: la elección de su representante no contó con una fase en la que sus eurofans participaran activamente. Muchas veces se elegía a través de un programa de Televisión Española, pero sin conectar con los eurofans, para lanzar al artista. Por eso, muchas veces se daba el caso de artistas consagrados que no querían participar en Eurovisión. En Italia, por ejemplo, el ganador de San Remo va a Eurovisión y tiene notoriedad. Es algo que se ha intentado conseguir con el Festival de Benidorm. Ahora sí se ha enganchado a los eurofans.

–¿Cuál es su pronóstico para España en la próxima edición?

–España está ahora mismo en quinto lugar en las apuestas. Nunca tuvimos una perspectiva tan buena. Podemos estar entre los diez primeros, nada que ver con el año pasado, o la última década.

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