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Acepta dos años de cárcel por tratar de vender siete gramos y medio de cocaína

El procesado logró rebajar la condena por su drogadicción “desde la década de los ochenta”

El acusado, ayer, ante el tribunal de la sección octava. | Juan Plaza

Un hombre aceptó ayer dos años de cárcel y 500 euros de multa por un delito contra la salud pública tras haber sido detenido en enero del año pasado con 7,41 gramos de cocaína que trataba de vender. El acusado se enfrentaba a una pena de cuatro años y una multa de mil euros, pero el Ministerio Fiscal contempló ayer en la celebración de la vista oral el atenuante de drogadicción. El encausado aseguró ser adicto a la cocaína desde hacía décadas a pesar de que su estado de salud, tal y como él manifestó, es delicado. Estuvo defendido por el abogado José Manuel Fernández González.

Los hechos se remontan al 12 de enero del 2021, cuando el acusado fue detenido a las 23.00 horas en la calle Peñalba, en el barrio de El Coto. Fruto de una intervención policial se le incautaron 7,41 gramos de cocaína repartidos en bolsas de plástico, una báscula de precisión, una bolsa con recortes de plástico y 385 euros en el interior de su coche. La versión policial sostiene que la droga y los efectos incautados estaban destinados a la venta a terceros y que el dinero procedía de esta actividad. El valor de la venta en el mercado negro de la sustancia intervenida ascendería a los 376,32 euros. La Fiscalía entendió que cometió un delito contra la salud pública.

La vista oral se celebró ayer a las 10.00 horas en la sección octava de la Audiencia. El acusado aceptó los hechos y relató que su adicción a las drogas le venía de “la década de los ochenta”, cuando trabajó como técnico de sonido en actuaciones musicales. El acusado se encuentra interno en el centro penitenciario de Asturias por otros delitos ajenos al juzgado ayer.

También explicó que su estado de salud es delicado y que tiene dolencias en “los pulmones y en el corazón”. También añadió que en el penal asturiano necesita de una máquina para respirar y que “llevaba muchos años trabajando”. Tras aceptar los hechos y la rebaja de la pena que inicialmente le pedía la Fiscalía, el acusado rechazó hacer uso de la última palabra.

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