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La mayoría de centros de Gijón podrán mantener el número de clases pese a la baja natalidad

Río Piles, Severo Ochoa y Patronato, los únicos con más peticiones que plazas ofertadas | Honesto Batalón y Montiana, solo una preinscripción

El colegio El Piles. JUAN PLAZA

Un año más, y ya van once, las solicitudes de plaza en los colegios para Educación Infantil cerraron a la baja, por la baja natalidad y la desigual proporción de centros en función del barrio. Algunos colegios como el Honesto Batalón, en Cimadevilla, o el Montiana, quedan contra las cuerdas al haber tenido solo una solicitud para sus 15 y 6 plazas ofertadas respectivamente. La tendencia de desplome se nota en la pública y en la privada. En la primera, solo el Río Piles, en La Guía, y el Severo Ochoa, en Pumarín, tuvieron más demanda que oferta con 27 y 44 peticiones para 23 y 40 plazas. En la segunda, solo el Patronato San José rompe esta barrera con 26 solicitudes para 25 espacios. Una amplia mayoría de colegios, eso sí, mantendrá el mismo número clases que este curso, aunque algunos, como el Laviada o el Begoña temen perder una unidad. “La baja natalidad es un problema”, resumen los directores de los centros.

El Corazón de María es, con 100 plazas, el que tradicionalmente ofrece más espacios. Cerró con 72 solicitudes. “Son datos inferiores a los de otros años, que se explican por la baja natalidad”, reconoce Simón Cortina. “Hay preocupación, pero no solo en la comunidad educativa sino para toda Asturias”, añade el director del Codema. En la concertada, el Montedeva, un centro que habitualmente tenía más peticiones que plazas, estaba ayer con 56 preinscripciones para un tope de 75. La Milagrosa se queda con 17 preinscripciones para 23 plazas; la Inmaculada, con 67 para 75; el San Lorenzo, con 18 para 23; el Virgen Reina con 24 para 25; Dominicas, con 40 para 50 y el San Miguel, con 38 para 50. Mención especial merece el San Vicente de Paúl, que, a pesar del derrumbe de enero, logró 18 para 50. “Es para estar contentos”, indicó Manuel Fuertes, el director.

En la pública, dos de los colegios más populosos, el Jovellanos y el Laviada, cerraron con resultados dispares. En el de la zona Centro había 69 plazas y 55 preinscripciones por lo que mantiene sus tres aulas. “Mantener la misma ratio es algo que celebrar, teniendo en cuenta lo que bajaron los nacimientos”, resumió la directora, Yolanda López. Su homóloga Ana Romero no estaba tan satisfecha. Tuvieron 40 peticiones para 69 plazas. “Estamos preocupados y disgustados. Estamos en un barrio con población envejecida. Hay muchos centros en un radio muy pequeño. Antes sobraban niños por todas partes, pero ahora ya no”, explicó. Romero espera a lo que decida el Principado para saber si mantienen las mismas clases.

Hubo casos excepcionales, como los ya mencionados del colegio Río Piles y el Severo Ochoa. En el de La Guía achacan los buenos resultados, entre otras cosas, a las visitas guiadas que realizaron los propios pequeños. “Fueron muy bien valoradas. Hubo mucho trabajo”, confesó Julio Fernández, el director. “Apostamos por la innovación y las nuevas metodologías. También influye mucho el boca a boca de los padres”, concretó su equivalente en el Severo Ochoa, Sofía González. En esta liga juega también el colegio Pinzales, el único de la zona rural, que este año no ofreció ninguna plaza por alta ocupación que tiene. Hubo siete peticiones para primaria y cursos de educación infantil superiores. “Daremos prioridad a la gente de la parroquia”, expresó Pilar Jiménez.

Las escuelas de Educación Infantil de tres a seis años cerraron con números dispares. La Gloria Fuertes tuvo 48 solicitudes para 69 plazas; Miguel Hernández, 25 para 46; José Zorrilla con 21 para 46; Las Mestas, con 50 para 69 y Alejandro Casona, con 45 para 46. “Contábamos con menos solicitudes. Vamos a estar casi al completo. Estamos contentos”, finalizó su directora, Vanessa González.

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