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Estrella González Maroño Magistrada al frente del Juzgado de violencia sobre la mujer de Gijón

“En Gijón se necesita ya un segundo Juzgado de violencia sobre la mujer”

“Somos cabezas de turco, un blanco fácil al que atacan y atacan sin ser capaces de defendernos” | “La Justicia tarda, pero llega para todos”

Estrella González, durante un acto en el Patronato San José. IRENE SIRGO

En mayo de 2011 la magistrada Estrella González Maroño tomó las riendas del Juzgado de violencia sobre la mujer de Gijón viendo cómo cada año iban aumentando los asuntos que trataban, al punto de que ve necesaria la creacción de un segundo juzgado específico en la materia. González Maroño ve fundamental la educación a los más jóvenes para evitar que el número de asuntos relacionados con la violencia sobre las mujeres siga al alza, y es por ello que esta semana impartió una charla al alumnado del Patronato San José, dentro de una iniciativa impulsada por la Asociación Judicial Francisco de Vitoria que pretende acerca el funcionamiento de la administración de Justicia a los jóvenes. El proyecto es “Embajadores de la Justicia”.

–¿Por qué los jóvenes están tan alejados de lo que significa el sistema judicial?

–Los jueces y magistrados hemos visto que la idea que se está dando desde determinados sectores sociales, como políticos o medios de comunicación, sobre nosotros es que somos personas apartadas de la vida, personas mayores siempre enfadadas. Y que siempre estamos errando, porque nadie está conforme con nuestras decisiones. Y nada que ver. Es todo distinto, nosotros venimos de todos los extractos sociales y lo único que tenemos que hacer para acceder a la carrera judicial es estudiar y esforzarnos. Pero la cultura del esfuerzo ahora no está de moda, y pese a todo nos llaman casta privilegiada.

–¿Por qué?

–Nos llaman casta, pero no es como ellos lo venden, sino porque estudiamos y hemos tenido ganas de esforzarnos. Ese es nuestro privilegio, el que nos han llevado a tener un cargo especial, una función pública y un poder del Estado. Eso nos hace privilegiados, no porque vengamos de extractos alejados de la realidad. Todos nosotros pagamos hipotecas, las letras del coche, tenemos a los hijos en el colegio. A día de hoy se está vendiendo una imagen de los jueces y magistrados que no es cierta.

–¿Por eso quieren empezar a revertir esa imagen por los más jóvenes desde el colegio?

–Muchos de esos jóvenes que ahora tienen 16 años, como a los que van enfocadas estas charlas, en poco serán ciudadanos de pleno derecho y desconocen nuestro trabajo. Ahora mismo, a esa edad, ya tienen responsabilidad penal, pero es que en dos años esa responsabilidad penal será plena. Y desconocen que hay determinadas conductas, que ellos piensan que son solo gamberradas, que tienen una responsabilidad penal que en el futuro les impedirá desempeñar una función pública como policías, bomberos… Muchos jóvenes no se dan cuenta que dando un “like” a una foto están cometiendo un delito.

–¿Por qué ha llegado la Justicia a ese punto de desconfianza y poner en cuestión las sentencias que no solo ocurre con los jóvenes, sino en toda la sociedad?

–Porque siempre tiene que haber una cabeza de turco y los jueces somos el blanco más fácil. Nosotros siempre decimos que resolvemos y hablamos por nuestras sentencias, pero no nos hemos dado a conocer como colectivo. Los políticos, por ejemplo, se han dado a conocer desde siempre, tienen sus equipos de prensa y esas cosas, pero nosotros ni hablamos ni hacemos. Nos atacan y nos atacan, pero no somos capaces de defendernos nunca. Nosotros hablamos por nuestras sentencias, pero una de las grandes bases sobre las que se asientan los derechos democráticos es que nosotros resolvemos, pero motivando, diciendo por qué hacemos las cosas. Y todo para que un ciudadano, si no está de acuerdo con esa motivación pueda recurrir. Nosotros no somos discrecionales como pueden ser otros órganos. Pero somos un objetivo fácil lamentablemente, se desvirtúa la labor que hacemos por el desconocimiento de lo que hacemos.

–¿Y la sensación de que la justicia es para ricos y lenta?

–En mi ámbito, que es la violencia sobre la mujer, existe la justicia gratuita. Toda la víctima de un delito maltrato de género sobre la mujer tiene acceso a la justicia gratuita y entonces no lo percibo. Nosotros tenemos un sistema de abogados del turno de oficio que funciona muy bien y si no tienes recursos puedes optar por ese sistema.

–¿Y sobre la lentitud?

–Muchas veces se dice que si la Justicia llega tarde no es Justicia, pero es cierto que la sociedad es muy de inmediatez y los jueces tenemos nuestros procedimientos, nuestro sistema de recursos… Eso a veces motiva que se retrasen los asuntos. Pero es que nosotros no podemos actuar a lo loco, debemos decidir sobre unas bases, y para tener esas bases para decidir a veces cuesta una comisión rogatoria o que determinada institución te envíe la información que necesitas. Pero la Justicia siempre llega y llega para todo el mundo. No podemos olvidar que de los 5.500 jueces que hay en España, la mayor parte de nosotros trabajamos en trincheras, y eso no se ve porque igual no vende, pero es cierto que somos con los que el ciudadano normal tiene relación cuando llega al Juzgado.

–¿La comisión de delitos han cambiado por las nuevas tecnologías?

Los móviles son un arma de destrucción masiva de futuros. Es de lo que hablábamos, que los jóvenes no son conscientes a veces que con un “like” estás cometiendo un delito con una pena que te impedirá acceder en un futuro a una profesión que te gustaría. Y no somos conscientes, ni siquiera los adultos. No somos conscientes de que no podemos coger el móvil de otra persona y hacernos pasar por ella. Debemos tener claro que todo queda grabado y vinculado, y que no podemos hacer cuentas falsas para acusar a otra persona… Ese anonimato que dan las redes no quiere decir no se investigue y que se averigüe quién es esa persona que está cometiendo un delito. Y la gente joven está permanentemente con los móviles en la mano. Y no saben que colgar una foto de su novia o enseñársela a tus amigos es constitutivo de delito. Y eso lo estamos viendo en la juventud ahora. Tampoco ayudan esos “youtubers” o “instagramers” que ponen siempre en cuestión cualquier sentencia judicial.

–Como magistrada al frente del Juzgado de violencia, ¿percibe un incremento de casos protagonizados por adolescentes

–La cuestión es que yo solo conozco los delitos cometidos por mayor de 18 años. Mis casos son siempre cuando el presunto agresor es mayor de edad.

–Pero ese problema se mantiene digamos en la franja hasta los 30 años.

–Es un problema de educación. De no saber, de no tener límites, de pensar que todo vale. Nos vemos influenciados por los roles que vemos muchas veces en los medios, sobre todo en las series de televisión que llevamos a nuestra vida. Vemos una pareja muy tóxica en la tele que luego son los más “guays”, pero eso no es lo normal en mi vida, yo no puedo tener un novio que me haga determinadas cosas. Habrá adolescentes que saben que eso no es normal, pero en cambio la gran mayoría no son conscientes de que puede ser constitutivo de delito.

–¿Gijón necesita un segundo Juzgado?

–Sí, por favor. Se necesita ya.

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