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El Muro se quita el invierno de encima

Varios operarios pintan las barandillas y los bancos para dejar el paseo listo para el verano: “Hay que tenerlo bien bonito para cuando lleguen los turistas”

Andrea Braña y Lorena Cabrera, haciéndose un selfi en el paseo del Muro. | JUAN PLAZA

Como si le estuviera aplicando crema after sun. Así pintaba ayer con su brocha untada de pintura blanca Antonio Lozano la barandilla del paseo del Muro, a la altura de la escalera 11. Con mimo, con sumo cuidado, sin pausa, pero sin prisa. Haciéndolo lo mejor que sabe. Lozano era ayer consciente de que mucha gente le estaba prestando atención a cada uno de sus movimientos. Y no porque hubiera temor a que pudiera hacer algo mal. Sino porque su sola presencia y la del resto de sus compañeros tenía un significado especial. En su mente todo gijonés sabe que cuando se empieza a poner guapo el paseo del Muro tras las inclemencias del invierno es porque el verano está a la vuelta de la esquina. Llamando ya a la puerta. “A ver si lo dejamos bien guapo para cuando haga calor, que al final es de eso de lo que se trata”, resume Antonio Lozano.

Antonio Lozano le da una mano de pintura a la barandilla del Muro, cerca de la escalera 11. | Juan Plaza | J. P.

Y es que a pesar del calor de este “mayagosto” que deja una estampa en la playa de San Lorenzo algo atípica, con muchas más toallas de la cuenta, aún restan varias semanas para que arriben a la vera del Cantábrico miles de turistas. Y por eso toca aprovechar ahora este tiempo de margen para dejar bien presentable el paseo más famoso de la ciudad, que, en algunos puntos, deja entrever el óxido que produce el salitre y el orbayu incesante del invierno. Estas labores son muy bien recibidas por los vecinos. Lo cuentan Lorena Cabrera y Andrea Braña, dos chicas de 22 y 24 años a las que el viento les descolocaba el pelo mientras apuraban una ensalada sentadas en el Muro. “Es buena idea que se hagan este tipo de acciones. Hay que tenerlo bien bonito para cuando lleguen los turistas”, explican.

Peatones, ayer, en el paseo del Muro, con las vallas que delimitan la zona pintada. |

Lo mismo considera Paz Cueto, una vecina de La Arena que marchaba ayer a la hora de comer a su casa, caminando por el “cascayu”. “Hombre, hay que tenerlo decente porque da buena imagen de la ciudad y eso es algo que enriquece”, apuntilla. Una cosa muy parecida dice Celia Rodríguez, una chica de 19 años que ayer salió a pasear por el Muro con su perro “Goofy”. “A mí ver a los operarios me presta porque significa que está ya muy cerca el verano. Con su labor le quitan años de encima al paseo porque se nota que el invierno lo estropea”, reflexiona.

En realidad los trabajos en esta parte de la fachada marítima empezaron hace ya varios días. Lo hicieron a la altura de la escalera 22, cerca de El Cervigón. Además de a las barandillas también le están dando una buena mano de pintura a los bancos. De esto se encargaban ayer Tomás Fernández y David Alonso. “Vamos a intentar acabarlo todo para el mes de junio. Tenemos que llegar hasta la iglesia de San Pedro. La verdad es que hay gente que nos lo agradece”, zanjan estos dos hombres, que le están quitando años al Muro.

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