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La figura de la semana Laura Fuertes Fernández Boxeadora, acaba de lograr la primera medalla femenina de España en un Campeonato del Mundo

A golpe de alegría y constancia

Empática, bromista, competitiva y leal son algunas virtudes que definen a la joven gijonesa, cuya próxima meta está en los Juegos Olímpicos de París 2024

Laura Fuertes vista por Pablo García

Laura Fuertes Fernández nació en el Hospital de Cabueñes un 29 de abril de 1999. Desde que dio sus primeros pasos, el deporte le ha corrido por las venas. Criada en la parroquia de Monteana, con tan solo cuatro años empezó con su primer curso de natación, deporte que practicó en el Santa Olaya hasta la adolescencia, cuando dio el salto a los deportes de contacto. Primero fue el kárate, pero rápidamente inició su carrera como boxeadora en el club Asturbox. Una decisión que le ha llevado a hacer historia en el boxeo español a sus 23 años, tras lograr el pasado jueves la medalla de bronce el Mundial del peso mosca-ligero, estipulado en 50 kilos. Esta hazaña ya la sitúa en los libros de historia como la primera mujer española en lograr una medalla en un Campeonato del Mundo de esta disciplina.

El gen competitivo le viene desde pequeña. Ya entonces no le gustaba perder ni a las chapas. Una filosofía vital que la ha llevado hasta lo más alto en su especialidad. Aunque de pequeña era algo tímida, fue perdiendo el miedo con el paso de los años, gracias en parte a su vinculación constante con el mundo deportivo. A medida que fue creciendo, la gijonesa se convirtió en una persona empática, bromista, competitiva y leal. Una mujer “amiga de sus amigos” que desprende felicidad y buen rollo allá por donde pisa.

La boxeadora es la pequeña de la casa de los Fuertes Fernández. Su hermana Sara, de 26 años, y sus padres, Manolo Fuertes y Ana Fernández, completan la familia. La gijonesa –residente en Madrid desde hace dos años por motivos deportivos– comenzó sus estudios en la escuela de Montiana para terminar su formación de ESO y Bachillerato en el instituto Mata Jove. Después, continuó los estudios de Técnico en Actividades Físicas y Animación Deportiva (TAFAD) en la Laboral. Buena estudiante en todo momento, fue en esta última etapa cuando se vio obligada a apartar provisionalmente el boxeo de su vida para terminar el curso de la mejor manera posible. Tan solo fue un paso atrás para coger impulso, ya que volvió al ring más fuerte que nunca.

Laura Fuertes vista por Pablo García.

Con 19 años le llega su primera participación en un Campeonato del Mundo, fue en la India y para ella supuso un gran aprendizaje. Llegaba poco rodada, pero disfrutó de la experiencia. Ahora con más combates a sus espaldas y siendo mucho mejor boxeadora ha logrado ser la primera española en colgarse una medalla en un Mundial. Desde hace un par de años, entrena con el equipo nacional en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid. En el ámbito deportivo, la asturiana se caracteriza por su estilo y técnica más que por la potencia de sus golpes. Uno de sus fuertes también reside en guardarse muy bien de los de sus rivales. Su estatura, brazos largos y buen juego de piernas le permite boxear desde la lejanía y hacer del combate un quebradero de cabeza para sus rivales. Su rutina de entrenamiento alcanza las seis horas diarias con dos sesiones: una matinal de trabajo de fuerza y una vespertina reservada para la técnica.

Tras compaginar el boxeo con el kárate, a los 16 años el ring pudo más que el tatami para ella. A las órdenes de Oliver Sánchez tuvo una rápida progresión hasta el punto de que apenas cinco meses después ya hizo su debut. Y poco tiempo después, logró el título nacional por clubes. Su presencia en los campeonatos nacionales se hizo habitual y también que se subiera al podio en la mayor parte de ellos: subcampeona de España por autonomías, repitió título en el de clubes, lo que le valió para lograr su primera convocatoria con la selección nacional. Corría el año 2017 y ya todo el mundo la señalaba como una firme promesa del boxeo español. Su debut en un campeonato de Europa se saldó con un quinto puesto y se proclamó además por primera vez campeona de España, título al que se terminó sumando el triunfo en la recién creada Liga Iberdrola y también en el BoxChamp, torneo internacional de gran prestigio.

Amante y promotora de los valores deportivos –que lleva por bandera–, sobre la joven boxeadora sobrevuela una anécdota de la que nunca podrá escapar. En la Nochevieja de 2004, cuando apenas superaba el metro veinte de altura, decidió comerse las uvas de una forma muy peculiar: las metió una a una en la boca, sin tragarlas, hasta que con la última campanada sus mofletes ya no daban más de sí. Una instantánea que ha quedado grabada en la memoria de toda la familia y que año tras año es recordada para el disfrute de todos, incluida la protagonista.

Para Laura Fuertes el pasado Mundial fue tan solo un primer test de cara a comprobar sus posibilidades de lograr plaza para competir en los Juegos de París 2024, su principal objetivo. Convertir su sueño en realidad está, sin duda, al alcance de sus puños. Y pensar en alguna medalla olímpica ha dejado de ser para ella una fantasía.

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