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Vuelta a empezar en el martillo de Capua: “La gente pasea, pero no compra”

Los comercios de la icónica manzana del Muro creen que reabrir su tramo al tráfico les hará “más visibles”

Viandantes en el “cascayu”, a la altura del martillo de Capua. | Á. González

Los comercios del martillo de Capua, el tramo de la calle Ezcurdia más próximo al mar y que, al contar con un solo carril, tiene asegurada la reapartura total al tráfico, reconocen que no van a echar demasiado de menos el “cascayu” y creen que permitir de nuevo el paso de vehículos les ayudará a ser “más visibles”. La icónica manzana con vistas al Cantábrico tiene hoy un puñado de negocios, menos de media docena, tras el reciente cierre del Patio de la Favorita. Quedan un heladería, un restaurante italiano y otro de comida india, una tienda de decoración y un par de negocios particulares de varios abogados y un fisioterapeuta. Y la idea general es que el “cascayu” no les ha hecho hasta ahora ganar clientes. “La gente usa el ‘cascayu’ para pasear si hace buen tiempo, pero muy pocos se paran. Es probable que con la vuelta de los coches seamos más visibles”, comenta Mariluz García, responsable de la heladería.

Los dueños del Patio de la Favorita ya tenían pensado cambiar de negocio, pero aceleraron su decisión de bajar la persiana tras dos años tratando de aprovechar la peatonalización de su zona para instalar una terraza, una idea que el Ayuntamiento no permitió. Su idea la había tomado como propia José Ramón Carreño, dueño del restaurante italiano de la misma calle. “Nos ofrecimos a ampliar la acera y poner una terraza pequeña y alargada para no molestar, pero nos dijeron que no se ajustaba al plan de ordenación. Ver ahora que lo que ellos habían hecho aquí vulneraba el mismo plan es indignante”, reprocha. El “abandono” que achaca al gobierno local durante la pandemia le ha hecho bajar de ocho empleados a cuatro. “A estas alturas prefiero que pasen coches otra vez, que al menos se nos vea. No es que el ‘cascayu’ en sí esté mal, pero lo que nos pusieron aquí fue una zona de paso, no para estar. Cuando se recuperó la Ruta de los Vinos quedó muy bien, pero aquí pusieron un modelo que nos ha castigado a todos. Es mejor que lo dejen como estaba antes”, opina. García pone otro ejemplo: “Cuando limitaron Schulz al tráfico la zona también bajó mucho para los comercios. Prohibir el paso de coches no siempre beneficia a los negocios”.

Espera también Eduardo Martín, fisioterapeuta en el martillo de Capua, que el regreso del tráfico rodado facilite la entrada de pacientes que, por sus lesiones, se quejaban de haber tenido que aparcar lejos para llegar a su consulta. “Entiendo que para mucha gente hacer un cambio así en una arteria tan importante ha sido un descalabro”, señala. “Solo voy a echar de menos el silencio, poder trabajar con la ventana abierta escuchando el mar, porque hay momentos del día en el que se nota bastante el ruido del tráfico. Pero no creo que la zona pierda clientes”, añade.

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