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La hija de Natalia Estrada, “ironwoman” en Asturias: de Gijón al Urriellu en menos de 11 horas

“A mi madre también le gusta el riesgo”, dice Mastrota tras ir de Gijón a la cima del Urriellu en un tiempo récord

Mastrota, ayer, en la cumbre del Picu Urriellu.

Natalia Mastrota ha heredado de su madre, la popular presentadora gijonesa Natalia Estrada, el amor por la aventura. Pero, en su caso, vinculada al deporte de riesgo. “Ella es más de montar a caballo, a mí me van otros asuntos”, bromea la joven, que ayer coronó el Picu Urriellu desde Gijón, compaginando la bicicleta, el “running” y la escalada, en un reto que se impuso ella misma y en un tiempo récord: diez horas y cincuenta minutos. “Tenía pensado hacerlo en catorce”, asegura esta “ironwoman”, que recibió la felicitación de su madre desde América, donde se encuentra de viaje tras dejar por unos días Italia, donde reside desde hace décadas.

momento de la salida de la atleta desde Gijón, en la madrugada del pasado lunes.

Mastrota, por su parte, vive actualmente en la frontera de Francia con Suiza, en la localidad de Chamonix. Como los Alpes ya le quedan cortos, la atleta, de 27 años, fijó el punto de mira en las cumbres asturianas para llevar a cabo el desafío “From 0 to.”, que consiste en ascender a una montaña partiendo del nivel del mar. La hija de Natalia Estrada y su equipo de acompañantes pulverizaron todos los registros parando el cronómetros en 10 horas y 50 minutos: “En la bicicleta fui muy bien, pero la parte corriendo me costó algo más”.

Natalia Mastrota se prepara para cambiar la bicicleta por las zapatillas de correr.

Mastrota salió en la madrugada del lunes desde la plaza Mayor de Gijón sobre dos ruedas. Tras 128 kilómetros pedaleando aún le quedaban 17 más a la carrera, desde la localidad de Sotres. 1.600 metros de desnivel después y medio kilómetro de escalada por la cara sur del Urriellu, Mastrota y su equipo hicieron cumbre antes de lo previsto, sobre las 13.30 horas. Todos ellos llegaron al Colláu de Pandébano en torno a las 17.30 horas de ayer, lunes. “Es una montaña que me vio crecer y me forjó como caminante”, asegura la atleta.

Natalia Estrada junto a su hija en una visita pasada a Gijón.

Para completar el desafío marcado, la milanesa con vínculos asturianos fue acompañada en todo momento del guía alpino Daniel Castillo, así como de una asistencia mecánica profesional y un equipo de documentación que siguió paso a paso el reto. “Es un rincón del mundo único que simboliza un patrimonio cultural y natural que redescubrir y valorar”, alabó una Mastrota que se encontró con condiciones meteorológicas adversas hasta la base del macizo. Para recargar pilas, la hija de Natalia Estrada se quedará unos días más en Gijón. Será el próximo sábado cuando se traslade hasta Bilbao para coger un vuelo rumbo a Ginebra (Suiza). “Mi familia y yo solemos venir a Gijón unas tres veces al año, pero depende de las circunstancias”, señala la atleta, una enamorada de las tierras asturianas.

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